¡Hola a todos, seres impensables y criaturas super ordinarias!

El otro día estuve reflexionando. Después de ver el vídeo de Jennifer López en el que salía su último amante, pensé que si en vez de haberle dedicado 10 años a la oposición se los hubiera dedicado al gimnasio, podría estar ahora mismo bailando con Jenni.

Sí, lo sé, la clarividencia de la conclusión os sorprenderá por lo preciso y acertado. Y como el gimnasio y yo no estamos hecho el uno para el otro, he optado por otra táctica para conseguir a Jennifer: un continuo y progresivo proceso de asimilación al maromo conocido como George Clooney para conseguir derretir a la latina, o a cualquier otra. Algunas ya habréis notado algo, pero el proceso está en sus comienzos. Los pasos alcanzados hasta ahora han sido tres:

- En primer lugar he adquirido un traje de Emidio Tucci. Nunca dije que la broma me saliera barata, pero espero recoger frutos pronto. En un mes tengo una boda y... ¡que se preparen las solteras de sesenta! Pienso probar con ellas mi sonrisa cínica, mi mirada cautivadora y mis calzoncillos de la suerte.

- En segundo lugar, una cafetera Nespresso. A partir de ahora las chicas me verán tomando cafés sobrios y distinguidos, con mi traje nuevo y el meñique levantado, apuntando hacia ellas, como diciéndoles veladamente: "tú serás mi próximo sorbo". Sorban las palabras...

- Y en tercer lugar, he añadido dos "oes" a mi segundo apellido, para hacerlo más del estilo de George. Aunque en este caso, el resultado deja un poco que desear. Pues si "Clooney" suena como una gota que cae en un estanque de aguas cristalinas, "Muñooz" suena como a mugido de vaca indigesta.

Os mantendré informados de los progresos. ¿Quien sabe? A lo mejor me veis en la próxima ceremonia de entrega de los Oscars... acomodando a los invitados.

Besos, saludos y mugidos de toro que persigue a su vaca, por ahora...