04 octubre 2006

Relativismo

El otro día escuche que el libertinaje se había implantado como moral. Yo creo que no, que el relativismo como moral, como ética implantada en el subconsciente de la sociedad y el libertinaje como manifestación externa del relativismo imperante. El odio a la verdadera virtud como reacción ante la propia conciencia que nos acusa. La indiferencia hacia el mal, el permisivismo absoluto, y una reacción contraria, constante y sin que medie provocación, a todo lo que es el bien y la verdad, a todo lo que hace íntegros a los hombres, a todo lo que les otorga dignidad.
Un decaimiento del espíritu social en favor de un subjetivismo individualista, un egoísmo que aisla al hombre, enfriando la caridad y destruyendo la esencia de lo que pretende mejorar: la propia persona.
La negación de la existencia del mal es su propia siembra, pero confiemos: Dios ilumina el corazón de los hombres buenos.
Dios sale al paso de los que le buscan.
El Amor de Dios es incomprensible porque no tiene medida; porque el amor es la medida de todas las cosas y Dios, es Amor.

4 comentarios:

Maggie dijo...

Estoy de acuerdo. El relativismo es el rey. Eso sí, acompañado de la demagogia.

Rictus Morte dijo...

Y hay que ver lo a gusto que se tiene que estar siendo infeliz porque la gente aguanta y no pone remedio a esa espiral que lleva a la desesperación. Tiene que ser difícil vivir atrapado en las garras de la mentira.

Maggie dijo...

No te creas. Es una vida muy fácil: no hay que pensar.

Maggie dijo...

Ah, y otra cosa que se me olvidó: gracias por el link, yo te he enlazado también. :)