30 noviembre 2006

Contador

Hacía ya tiempo que andaba interesado en colocar un contador en el blog, y el ver el artículo de Maggie de esas 50000 visitas fue lo que me hizo decidirme y perder un poco el tiempo aprendiendo cómo se hacía. Seguramente no lo habré aprendido bien y habrá muchas cosas que podrían mejorar, pero ahí dejo el contador, sin ningún ánmo en que mi blog espere las mismas visitas porque si tuviera ese ánimo acabaría decepcionándome antes o después.

Por otro lado tener un contador es peligroso, uno puede darse cuenta que pocas personas, a parte del que sucribe, entran de vez en cuando en el blog. Pero como tengo muchos amigos que me han dicho que, aunque no escriban, por supuesto entran y leen mi blog, esto servirá para comprobar qué hay de cierto en ello... ¡Hay trampas para todo! Y mis amigos dejaran de serlo por lo excéntrico que puedo llegar a ser.

27 noviembre 2006

For Maggie, whenever I may find her

Algunas canciones del folk americano se han instalado en nuestro subconsciente, formando parte de nuestra cultura musical. De esas canciones, un gran número se las debemos a dos personas, Paul Simon y Art Garfunkel. Podría decirse que Paul componía y Art cantaba.

The sound os silence, además de salir en muchas películas su melodía sirvió para el Padrenuestro, que aún se canta en las iglesias. Es una canción memorable y recomiendo una versión de Garfunkel cantada en directo y recogida en el album Across América.

Otra que todos conocemos es The boxer. Me encanta cantarla, la letra es fantástica, aunque no creo que haya nadie que quiera escuchar cómo lo hago -o se atreva. De Bridge over trouble waters se han hecho multitud de versiones, hasta Elvis, pero me quedo con la original de Simon & Garfunkel.

Muchas dulces baladas compuso Paul Simon, que parece que tenía un gran don para ello. For Emily, whenever I may find her es una de las más hermosas. Los vecinos aporrean las paredes y patalean cuando canto a pleno pulmón ese I love you final; no sé si por acompañar o es que me animan a que me calle.

Kathy's song la compuso Paul por una novia que tuvo en Inglaterra, en uno de los primeros viajes que hizo. La letra es un poema con estrofas de cuatro versos que encarezco que leáis. La última es muy buena:

And as I watch the drops of rain
Weave their weary paths and die
I know that I am like the rain
There but for the grace of you go I


I am a rock va de un tipo solitario. A veces me he sentido identificado con la canción, por eso del tipo, no por lo de solitario, que también...

Somewhere they can't find me tiene una versión que no sé cómo llegó a mis manos y que es una delicia, y que creo que lo que hace es eliminar el estribillo. Y tantas otras canciones buenas: Cecilia, El condor pasa, Mrs. Robinson, Bookends, Old friends, Homeward bound, Scarborough fair, America...

En fin, que os los recomiendo, ahora que parece que se han juntado de nuevo y hacen el paripé cantando por ahí.

PD: dedicated to Maggie

24 noviembre 2006

John Martin's

"There is an inn, a merry old inn
beneath an old grey hill.
And there they brew a beer so brown
that the man in the moon himself came down
one night to drink his fill."

Y yo me pregunto, ¿qué cerveza sería capaz de hacer bajar al hombre de la Luna? Difícil respuesta porque cervezas hay muchas. Pero creo que sólo una puede obrar ese prodigio que nos contó Tolkien en la canción escrita, cantada por Frodo en el Pony Pisador, una John Martin's.

Y es que se puede hablar de los beneficios de la cerveza, que son muchos, pero yo hablaría más de cómo me beneficio a la cerveza. Y se puede hablar de la cerveza, pero yo no lo haré, yo voy a hablar de La cerveza. Para mí, una de las mejores que se pueden saborear. Quizá la mejor en relación calidad precio. Porque hay otras, muy caras, que también están muy buenas, pero que al bolsillo le da algo de pereza catarlas. Y eso que mi bolsillo con los buenos espirituosos es muy generoso.

El principal problema es dónde saborear esta deliciosa cerveza. Y es que, al ser extranjera el espacio de distribución es muy limitado. Suelen tenerla en las buenas cervecerías que importan líquidos de fuera. Y al decir buenas quiero decir que en aquellas cervecerías donde no la haya no son buenas cervecerías.

En Sevilla yo la cato con cierta frecuencia en la Cervecería Internacional. Un buen sitio, en el barrio del Arenal, al ladito de la Plaza Nueva y la Catedral, donde tienen una carta de cervezas que casi es un libro. Hay muy buenas cervezas, a muchas las conozco ya y nos tratamos desde hace tiempo. Pero cuando llego a la cervecería a veces ni cojo la carta, porque pienso que voy a acabar pidiendo mi John Martin's. Y así sucede.

¿Y cómo definirla? No sabría cómo hacerlo. Para saber cual es su sabor lo mejor es probarla. Cuando leo lo que escriben algunos etnólogos en las etiquetas de los vinos, describiéndolos, me quedo como estaba. Tengo que probarlos. A lo único a que me ayudan es a poder apreciar momentáneamente un matiz más en la amplia gama de los colores. Momentáneamente porque mi capacidad de almacenamiento en materia de colores es escasa. Soy un hombre gris en esta materia. Con los colores básicos voy sobrado. Sí, sé que hay un blanco roto, un blanco sucio, un blanco cáscara de huevo... Pero yo sólo veo blanco.

Pues esta cerveza es oscura, tostada, y exquisita.

¡John Martin's! Hija de un británico que se trasladó a Bélgica, tiene el toque inglés de las cervezas ale tostadas, y el afrutado belga, país donde creo que se producen las mejores cervezas.

Las tipo Ale son para mí las más sabrosas, hasta el punto que la expresión para animar "¡Ale, ale!", que creo que proviene del francés "allez", pero no me hagan caso, es mi favorita. Así que esta es mi recomendación en cervezas. Otro día atacaré a los whiskys.

¡Ale, ale!

23 noviembre 2006

Breves confesiones

1. Me alegra la tarde una pipa bien cargada, una buena jarra de cerveza y una tertulia entretenida.

2. Las peñas de granito de la meseta cacereña para correr por ellas.

3. El vino de pitarra, luego los demás.

4. Las gargantas de Gredos, y sus cumbres.

5. Soy un chico de esos de apariencia seria que se ríe por dentro de todo.

6. Bender, Frasier, Seinfeld, Bertie Wooster, Ignatius J. Reilly, Holden Caulfield...

7. No me gusta tontear, pero se me da de miedo hacer el tonto.

8. No me gusta que me riñan, pero lo agradezco.

9. No me gusta el trato superficial con las mujeres. Prefiero ahondar con ellas.

10. Soy muy capaz de reirme de mí mismo, pero que lo haga yo no significa que me guste que lo hagan los demás.

11. Soy capaz de cambiar de opinión... Bueno, mejor dicho, ya no soy capaz de cambiar de opinión, porque acabo de hacerlo.

19 noviembre 2006

Una curiosidad

Hay una canción de los Panchos, Si tú me dices ven, basada en un soneto de Amado Nervo. Os pego la letra de la canción primero y el soneto después, para que veáis las diferencias de la letra. Además, el texto de la canción tal y como está transcrito llama perro a alguien, fijáos bien. Aunque la principal diferencia es que el soneto es religioso y la canción es de amor (o eso se supone):

Si Tu Me Dices Ven
by Zacarias Ferreiras
album:

Yea
si tu me dices ven
lo dejo todo
si tu me dices ven
sera todo para ti
mis momentos mas ocultos
tambien te los dares
mi secretos que son tan pocos
seran tuyos tambien
si tu me dicen ven
todo cambiara
si tu me dices ven
habra felicidad
si tu me dices ven...si tu me dices ven
no detengas el momento por las indecisiones
para unir alma con alma...corazon con corazon
reir contigo ante cualquier dolor...
llorar contigo....llorar contigo sera mi salvacion
aaahh hayyy
peerrroo si tu me dices ven
lo dejo todo
que no.....se te haga tarde...y te encuentres en la calle
perdida...sin rumbo y en el lodo
si tu me dices ven..lo dejo todo
bieeenn...zacarias ferrerias



Soneto original de Amado Nervo:

"Si tú me dices "Ven" lo dejo todo...

No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices "Ven" todo lo dejo.

Llegará a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular...

Mas he de compensarte mi retardo

difundiéndome, oh Cristo, como un nardo
de perfume sutil ante tu altar."

Amado Nervo es un gran poeta mejicano. Fue diplomático y uno de sus libros, La amada inmóvil, es de mis preferidos. A él le debemos el poema "El día que me quieras", que también ha sido versionado.

17 noviembre 2006

A falta de pan

Buenas son tortas, y como no tengo mucho tiempo para dedicarme ahora a esto del blog y poner un post en condiciones, aquí dejo la letra de una canción de The Doors, "Dead cats, dead rats", que no sé por qué, me gusta mucho:

Dead cats, dead rats
Can't see what they were at, all right
Dead cat in a top hat, wow
Sucking on the young man's blood
Wishing he could come, yeah
Sucking on the soldiers brain
Wishing it would be the same

Dead cat, dead rat
Can't you see what they were at?
Fat cat in a top hat
Thinks he's an aristocrat
Thinks he can kill and slaughter
Thinks he can shoot my daughter

Yeah right! oh yeah!
Oh right! yeeah!

Dead cats, dead rats
Think they're an aristocrat
Crap, now that's crap!

12 noviembre 2006

Otra historia

Estoy cansado ya de tanto derecho. Preferiría estudiar historia, arquitectura, botánica, teología, filosofía... Si es que hasta me he visto hojeando el "Manual del ama de casa abandonada". Tanto tema me produce ya repulsión. Es lo que les digo a los temas. Le miro al que tengo delante y digo:
- Me aburres.

Y ellos me miran y me dicen... Bueno, lo que me dicen es irreproducible. Y es que ya ni les echo cuenta, sólo un vistazo de arriba a abajo, como se mira a veces a algunas mujeres, ni los leo ni nada. Y entonces les digo otra vez:
-Hala, ya he acabado contigo, me das asco.

Y ellos me miran y no dicen nada, pero se ve lo que piensan y si lo dijeran... Pero no sé por qué, son prudentes. Más prudentes que yo. Bueno, excepto el tema 35: Actuaciones urbanísticas y viviendas de protección oficial. A ése le dije hace dos años:
- Me cago en ti.

Y le dio igual. Incluso pareció que sonreía, lo que me violentó y le tuve que decir:
- Me cago en la sentencia del TC de 20 de marzo de 1997.

Yentonces sí que le herí. Ha estado dos años dolido de veras y a mí se me atragantaba siempre que tenía que cantarlo. Así que hace pocos días le cogí y le acaricié un poco, y le dije: "Anda, tonto, ¿todavía sigues enfadado por aquello que dije? Si lo dije por picarte. En verdad me gusta mucho la sentencia del TC del '97." Y le di un caramelo: el plan plurianual de la vivienda de 2005-2008. Ahora es otro.

Y es que a veces siento que los temas me tratan como las mujeres. A veces les pasa que si te ven soltero no te hacen ni caso pero de repente, cuando sales con otra, se empiezan a a preguntar: "¿Pero qué le habrá visto ésta? ¡Anda! Las orejas." Y es cuando tú te das cuenta que, al parecer, tienes unas orejas muy sexys que atraen a otras mujeres.

Me llegó a pasar a mí, aunque no fue por las orejas, fue por... Bueno, que lo descubran ellas. Como decía, me llegó a pasar, sí, pero eso es otra historia, como la que les cuentan a los catalanes y a los vascos. ¡Otra historia

10 noviembre 2006

And the worms ate into his brain

¿No os pasa a vosotros? Yo me veo repitiendo con frecuencia frases de canciones, casi a modo de sentencias. Unas veces las relaciono con un hecho de la vida Was it all worth it?, otras simplemente me vienen a la cabeza gather 'round, all you clowns sin saber por qué.

La música forma parte importante de la vida y, en ocasiones, muestra nuestra manera de pensar y sentir. Así nos fijamos en unas palabras de la letra de una canción I'm just a poor boy though my my story seldom's told y en otras no, porque no reflejan cómo sentimos i feel like i´m laughing in a dream.

También sucede al contrario, cuando los mensajes de una canción nos influyen directamente a girl so sweet that when she smiled the stars rose in the sky, quizá porque no hayamos reflexionado bien sobre lo que dice esa canción, como sobre lo que nos dicen algunos políticos We shall go on till the end. We shall fight on the seas and oceans. We shall defend our island, whatever the cost may be. We shall never surrender.

En algunas ocasiones, las canciones tienen un claro mensaje político tear down the wall, o definan a las claras el pensamiento de un grupo político y social I don´t believe in riches but you should see where I live.

El gusto por la música puede hacer que te aprendas de memoria la letra de una canción De do do do, de da da da sin saber qué significa: Teo toriatte konomama iko, aisuruhito yo. Pueden elevarte el ánimo libiamo, ne lieti calici o hundirte en la miseria E se Arlecchin tinvola Colombina ridi Pagliaccio.

Te incitan al delito take the money and run, a la violencia there are plenty ways you can hurt a man and bring him to the ground. Otras a abandonarlo todo think you're gonna slash your wrists, a cometer actos, a veces, inhumanos come marry me for evermore we'll be good company, y a veces no tan inhumanos and then I kissed her.

Pueden reflejar la cruda realidad without a job and no money to spend o la fantasía más imaginativa I put a spell on you. O simplemente, hablar del tiempo it's raining again.

Un bonito juego open up your eyes and let me step inside sería dedicarse a descubrir las canciones que son y quienes las cantan how long to sing this song. Gran parte, de Queen. Aunque lo tendréis muy fácil si usáis los buscadores de internet. En fin, this is the end...

09 noviembre 2006

Repollino para el asesino

Me ha incluido en un meme Maggie, que no sé bien qué es, para ver qué le daría de comer al asesino De Juana, creo que se llama. No me apetece ni mirar cómo se escribe el apellido. El pobre, al parecer, está en huelga de hambre. Como sea como la pasada huelga yo también me voy a poner en huelga de hambre, porque al parecer comía mejor que yo...

Me revienta darle algo de comer, porque no me importaría si le da un colapso con eso de la huelga, se queda tonto o cualquier cosa. Pero como en realidad es una huelga aparente, pues el señor come de lo lindo, darémosle un buen repollo cocido, y luego sofrito con cebollita y pimenton. ¿Por qué? Porque estas cosas, quieras que no, producen muchos gases. Y a ver si tenemos la suerte de que se acumulen en su celda y se encienda... la chispa de la vida.

¿Nominados? Mal me lo ponéis. Nominaré a dos, que son los únicos a los que no les llegó el meme:
Libertaria
En un lugar de la Mancha, aunque ya he visto que hay más de un lugar de la Mancha por ahí.

08 noviembre 2006

De goliardos

Aunque nunca se me ha dado bien el latín, ni las lenguas de las muertas, siempre me han gustado las canciones en ese idioma. La mayoría, claro está, son eclesiásticas: Salve Regina, Pange Lingua, Tantum Ergo... Pero hace muchos años descubrí en un anuncio de CEPSA, creo, en el que un caballo negro trotaba por un monte de lava, el "O Fortuna". De allí llegué al "Carmina Burana", de Carl Orff, donde da forma musical a unos versos en latín escritos en la Edad Media. Entre ellos el dicho "O Fortuna".

Seguí buscando, ya un poco más mayor, y conocí la poesía goliárdica, de donde procede el Carmina Burana. Versos latinos, algunos pícaros, muchos verdes y groseros, de los cuáles, el más conocido quizá sea el "Gaudeamos igitur". De ellos tomó algunos Carl Orff, como "Fortune plango vulnera", "In taberna quando sumus", "Veni, veni, venias", "Ecce gratum", "Si puer cum puellulla", "Ave formossissima", "Sol omnia temperat", que recomiendo escuchar. Y a modo de ejemplo, por no prolongarme más, aquí dejo unos versos y su traducción -que yo, claro está, no he realizado-:

Hircus quando bibit,
que non sunt debita dicit;
cum bene potatur,
que non sunt debita fatur.
Cum bene sum potus,
tunc versibus effluo totus.
Cum sicco siccor,
nec in hic, nec in hec, nec in hoc cor.

Cuando el rijoso bebe,
dice lo que no debe;
cuando ha potado a gusto,
habla más de lo justo.
Y yo cuando empino el codo,
hago versos de este modo;
mas sin báquica ambrosía
no estoy para la poesía.

Es, por lo que puedo ver, una traducción un tanto libre. Y yo, ligeramente aburrido, estudiando leyes, ocurrióseme algo parecido:

De cómo amar y beber
siempre debemos saber:
según los antiguos ritos
que perduran infinitos
mal con copa, bien sin ella,
se ha de coger la botella;
sin respirar bébase a morro
como si fuera un pitorro.
Cuando está saciada el alma
se bebe aún más sin calma;
se ha de potar aburrido
y luego quedarse dormido.
De cómo se debe amar
otro día habré de hablar...

Aunque si alguna chica lee esto y cree que opino así en el beber -donde soy, más bien, un tanto selecto-, no querrá cuentas conmigo en el amar.

07 noviembre 2006

Otro poemilla

Soporto la separación
mas: ¿por qué evito nuestro encuentro?
-Quisiera llevarte tan dentro,
tan dentro de mi corazón-.
Esta separación me enfría y temo
nuestro encuentro, pues siento que me quemo
si te toco.
Pero amáme más, solo un poco
más basta. Sólo un poco y tu pasión
todo lo colmará. ¿El Amor?
Es unión,
es ardor,
es "toda ausencia de separación".

05 noviembre 2006

El castúo

Ahora que estamos con las lenguas locales, aquí os dejo una muy divertida y que sí que existe por las tierras extremeñas, donde, citando a Campmany, trisca el bellotari. Es un poema largo, pero lo más gracioso es el no me jimples del comienzo. De Luis Chamizo:




Los consejos del tío Perico


No me jimples, no me jimples, mocosina;
No t´enfusques ni me fartes al respeto,
No reguñas, Carnación, ni esparrataques
esos ojos cuando yo te dé un consejo.
Esos ojos qu'otros días me miraban
chiqueninos, entornaos, zalameros
y ahora miran rencorosos y asustaos
del sentir que llevas drento
y de l'honra de tu casta que derrumban
esa jambre que tú tienes de dinero
y ese orgullo mardecío, porque sabes
qu´eres guapa, más que toas las del pueblo.
Ya te ije qu'el noviajo s'ha eschangao
que no quiero yo jarones, que no quiero
ni las jesas, ni las yuntas, ni los miles
mal ganaos por el padre de Nocencio;
qu'el süor que nuestras frentes esparran
pa ganar el cacho pan que nos comemos
jiede a sangre corrompía si es que güerve
a nusotros del arcón del usurero.
No me jimples, no reguñas, no te casas
con el hijo del tío Bruno, no consiento
qu'esta cara tan bonita qu'han bruñío
estos labios con la juerza de sus besos
hasta hacegla reluciente como el oro
de la tarde, cuando el sol se va del cielo,
te s'empringue con el vaho de los süores
ya podríos encerraos en el cuerpo
sin que chupen las esponjas del trebajo
a carroña creminal de su veneno.
Semos probes, hija mía, porque icen
que son probes los que no tienen dinero;
­semos probes, semos probes, ¡qué sé yo!,
eso icen de nusotros, icen eso.
Quiere un hombre de riaños, que te quiera,
quiere un hombre con agallas de los nuestros,
estos hombres que dispiertan las gallinas
cuando salen con los burros del cabresto,
en el campo despabilan las alondras
agachás entre los surcos del barbecho,
qu´esparraman sus chilríos d'amor cuando
viene el sol agateándo por los cerros
y s´ajuyen las neblinas y s'apagan
las estrellas y la luna y los luceros.
Quiere un hombre sin fanfarrias que te iga
los sentires que se jinchan mu p'adrento,
jasta cuando que revientan en paliques
que los ojos arrebuscan en el suelo.
Quiere a un hombre, quiere un hombre d'estos hombres
ya curtíos por el frío del invierno,
y tostaos por el sol del meyodia,
y bañaos por las aguas de febrero,
y besaos por la luna cuando duermen
en las eras, junt'al trillo, cara'1 cielo.
Qu´hombres son los machos d'una raza
de castúos labraores extremeños
que inorantes de las cencias de los sabio
las jonduras d'otras cencias descubrieron
cabilando tras las yuntas
en la paz de los barbechos.
Ellos saben que la tierra labrantía,
seria, llana y arrogante'n los recuentos,
es la jembra que mantiene muchos hijos
con la juerza de la savia de sus senos;
y es la madre, y es la novia y es la hermana
del gañán que, con calor de macho en celo
la colmara de cuidados,
la regara con süores de su cuerpo,
la labrara con cariño,
derramara por sus surcos el granero y
supiera conformarse cual cristiano
cuando Dios, dende los cielos,
pa probó si eran mu jondas sus querencia
malograra sus esfuerzos.
Qu'estos hombres qu'al amor de sus terruños
ayuntaron el sentir de sus adrentos,
despreciando la pereza sin descanso
de los hijos poltronaos del dinero,
con la juerte calentura de su gloria
que manó del corazón a sus celebros,
conquistaron pa los reyes de su Patria
los Peruses y los Méjicos;
y llenaron de pinturas sus iglesias,
parlaron su sentir en los Congresos,
y cantaron la belleza de sus campos,
y elevaron sus plegarias a los cielos,
y murieron orgullosos por la causa
de las santas libertades de su pueblo...
Son asina los cachorros de la raza
De castúos labraores extremeños,
que, inorantes de las cencias d'hoy en día,
cavilando tras las yuntas, descubrieron
que los campos de su Patria
y la madre de sus hijos, son lo mesmo.

03 noviembre 2006

El Club de los Vilordos

Aquí os dejo el primer capítulo de una novela, en honor a Wodehouse, que creo que nunca terminaré. Ése soy yo, un hombre de primeros capítulos y de novenas impresiones. Espero que os guste, si es que hay alguien que tenga paciencia para leerlo entero.


Capítulo I.

Ésa mañana había ido temprano al club, nada más levantarme. El ambiente de mi casa se hacía cada vez más insoportable. Papá gritándome, mamá dirigiendo por toda la casa al servicio, el servicio ocupado por mi hermana... ¡Tuve que ir al del primer piso! En cuanto consiguiera los medios me independizaría. Papá no quería pagarme un piso porque me había negado a estudiar derecho, como él. ¡Yo iba a ser periodista! Eso a él le hacía tanta gracia como cuando nos visitaba la abuela Olga, la mamá de mamá.

Por eso decidí desayunar en el club. Serían cosa de las cuatro de la tarde cuando entré en el Círculo Cavernario. Si estoy de mal humor, como esa mañana (comprendan que me acabo de levantar) siempre desayuno en el Círculo Cavernario, las otras salas son demasiado alegres. Ésta gozaba de cálida chimenea rodeada de anchos sillones y pretenciosos sofás. Le pedí a Pipper, el camarero, un whisky sólo y unas pastas de té, mi desayuno favorito, y me fui a sentar cerca de la chimenea. Divisé entonces en uno de los sofás a Jeremías Mateo Balbo con la cabeza gacha y despeinada y decidí que un poco de compañía para empezar el día sería de lo más apropiado.

- ¡Qué pasa Jimmy! -que es como le llamábamos en el club.

- Naha...- me respondió.

- ¿Cómo andas, viejo bastardo?

- ¡Uff! -me animó a seguir preguntándo.

- ¿Qué tal tu prometida?

- ¡Boh!

La conversación estaba siendo más que fluida. Jimmy es así de simpático, cuando le da por hablar no para. Esa vez no estaba animado del todo, algo se le notaba. Pero se decidió pronto a contarme sus males, como acaban haciendo irremediablemente todos. Debo tener cara de confesionario; o peor, de psicólogo; o mortal, de amigo...

- Her, ¿me guardarías un secreto?

- ¡Cómo no! Ya sabes que yo soy el más indicado para guardar secretos. Además, como editor de la Gaceta de los ViLordOs no se me escapa ninguno. ¿De que se trata, viejo?

Jimmy no se mostró complacido del todo por mi respuesta, pero se animó a contarme el secreto. Eso sí, me hizo prometer primero:

- Prométeme que no lo publicarás al menos en la próxima edición.

- No sé, Jimmy. Ya sabes que como editor y periodista tengo obligación moral de contar todo lo que pasa por el club...

- O me lo prometes o no te lo cuento. Es más, me iré con el cuento a Bernardo, el editor de "Anuncios de Suciedad"... - la amenaza era evidente, mejor no contar una noticia a que la contara Bastardo, digo Bernardo.

- Prometido. Y ahora, ¿de qué se trata?

- ¡Ay! - Suspiró Jimmy compungidamente.

- Venga Jimmy, dime qué es, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. ¿Qué te aflige?

-¡Jo!

- ¿Qué te turba? ¿Qué te asusta? ¿Qué te espanta? Dímelo...- Jimmy cortó entonces mi vena poética.

- ¡Está bien! Calla ya. He roto mi compromiso con Herminia de Grande -dijo y agachó de nuevo la cabeza.

- ¡Hombre! Enhorabuena chico, ésa sí que hacía honor a su apellido. ¿Y cómo te has librado? En fin, no es que me importe pero el artículo que escribiré necesitará algunos detalles técnicos... ¿Hubo pelea? Una discusión por todo lo alto, o lo Grande, debería decir... Sí, sí, eso. Lo Grande. "Un Grande escándalo" lo titularé, ya estoy viendo el éxito...- mientras hablaba estaba tomando notas en la libreta que todo buen periodista debe llevar encima. Yo soy más partidario de que el secretario te acompañe a todas partes, pero parece que eso no se estila hoy. Y sería muy costoso. Lo digo para cuando viva sólo, no sé si papá querrá pagarme un secretario.

- No habrá tal artículo... -Dijo, y luego, como pensándoselo mejor, prosiguió: ¿Pero es que no te das cuenta, pedazo de burro? ¡Yo la amo!

Me quedé boquiabierto, literalmente con las mandíbulas y los labios separados dejando escapar un poquito la lengua. A duras penas evité que se saliera también la salivilla.

-Pero vamos, vamos, Jimmy. Si es del dominio público que esa chica no convenía a un miembro del Club de los ViLordOs. Está claro, su padre el general está forrado y eso está muy bien, pero ya se ha hablado hasta de restringirte la entrada una vez que te casaras...

- Cómo puedes estar tan ciego. ¡Qué me importa el club si ella es TODO para mí! - Dijo, dando un énfasis a la palabra "todo" que no sé si las mayúsculas habrán podido reflejar. Desde luego lo era, si no todo, casi.- ¿Qué voy a hacer ahora? Era mi última oportunidad de contraer un buen matrimonio. Mírame, 35 años, soltero y sin compromiso. ¡Soy la ruina de la familia!

- Pero Jimmy, ¿no has pensado que serías más ruinoso si te casaras con ella? Mira todo el dinero en bocadillos que te vas a ahorrar ahora. -No pareció darse cuenta de que le hablaba, porque no hizo mucho caso.

- Tú no lo entiendes, Hermenegildo.¿Qué me importa que sea grande? Es una De Grande, y yo no soy ningún adonis que pueda conquistar a cualquier jamelgo.

Tenía bastante razón. El pobre Jimmy no era de los más agraciados, pero tampoco es para tanto. Cualquier señorita distinguida estaría dispuesta a casarse con él siempre que le dejara libres los fines de semana, es la última moda en capitulaciones matrimoniales... Y continuando con las caballunas comparaciones le seguí un poquitín el juego, a ver si se mostraba más claro con lo que había sucedido.

- ¡Cualquier jaca distinguida estaría dispuesto a que tú la... le dieras de pastar, Jimmy! Sobre todo verdes pastos, si me entiendes. No seas tan duro contigo, ya lo son bastante las mujeres como para que tú... -Jimmy me miró con cara de asesino sanguinolento y me di cuenta que había metido un poquito la pata, hasta los corvejones y un poquito más arriba, donde rima. No era Jimmy un valle verde precisamente, más bien creo que era un vagabundo del árido desierto buscando un valle verde, y desde ese punto de vista Herminia era una inmensa pradera de verdes que gozaba de la aprobación de cualquiera.- Vale, de acuerdo, cuéntame cómo pasó todo, viejo amigo.

- En fin, no sé por donde empezar. Todo fue muy confuso. Estaba cenando en casa de Herminia y su hermano Luisito no paraba de darme la lata. Que si me tiraba migas de pan, luego me escupía, me pinchaba con alfileres los tobillos por debajo de la mesa... ¡Un infierno! Que se lleve el diablo a esa criatura.

- Sí, ya tuve un encuentro con ese niño. Sólo cabe la esperanza de que engorde como su hermana y se pase las horas muertas sentado en un sillón sin poder moverse. Es la maldad en persona. Vinieron a cenar a casa hace unos meses y rompió toda la vajilla buena de mamá. Eso no es que me importe, hasta la considero una buena acción, pero acabaron por echarle la culpa al mayordomo. Resulta que yo estaba persiguiéndole con un paraguas en la mano para hacerle ver que no pinchaba lo suficiente como para atravesarlo de parte a parte cuando...

- Perdona, Her, pero era yo el que estaba contando mi historia. No me interesan las tonterías que pasan en tu casa. Al menos no antes de contarte que una vez que retiraron la mesa pasamos al salón para comer el postre, y mi delicada Herminia había hecho una dulce tarta de nata, chocolate y fresa con pasas y nueces y guindas rojas y verdes. Tenía una pinta deliciosa. Los padres de Herminia no habían entrado aún en el salón por lo que aproveche para abrazarla.

- ¿Y pudiste? Digo, con el perímetro que tiene la chica sería difícil.

- Mira Her, no me gusta que hables así de ella. Es una persona de lo más sensible y podría ofenderse si te oyera.

- Pero no me oye.

- Pero yo sí, y se lo diré como sigas así.

- ¿Para qué se lo ibas a decir? ¿Para hacer sufrir más a la pobre? La ignorancia, Jimmy, es una flor delicada, tócala y se deshojará... -Y el temor a una Herminia ofendida y a un general defendiendo el honor de su hija es un temor que hace que nos retractemos de vez en cuando de algún comentario insidioso.

- ¡Está bien! Vete con tus monsergas estúpidas a otra parte y déjame ahogar sólo mis penas, ya que no estás dispuesto a escucharme.

- Venga, venga. Ya me callo. Sigue con tu historia, que promete.

- No, no te lo mereces. Eres un desgraciado.

Entonces Jimmy vio que de mi cartera, que por casualidad acababa de sacar del bolsillo, asomaban un par de verdes y se lo pensó mejor.

- ¿Me darás tú de pastar un poco si sigo con la historia?

Le alargué un machacante con ánimo de aplacar su hambre. Jimmy siempre estaba algo canino.

- Un poquito más, me duele el bolsillo desde que aposté por Tostón en las carreras de galgos. Lo de Tostón es por el color tostado del chucho, no te vayas a pensar...

Le solté el otro billete, ahora me encontraba moralmente autorizado por contar su historia en la gaceta, la había pagado.

- Está bien, si me lo pides con tanto ánimo te contaré como transcurrió el resto de la velada. Fue breve, la metedura de pata era inminente. Al tiempo que abrazaba a Herminia...

- Trabajo que te ha merecido un buen premio por ahora...-Interrumpí.

- Sí, bueno. Los asuntos del amor... Casi que los negocios del amor siempre tienen un lado positivo. Hay que saber buscarlo. Tú me conoces Her, siempre soy positivo con las mujeres.

- Hace un rato no lo hubiera creído, tan abatido como estabas. Pero continua, continua con la historia. No quiero echar a perder tan verdes pastos por culpa de tu positivismo.

- Si te callas y no interrumpes en un par de minutos tendrás todos los datos. Así que coge tu maldito lápiz y escucha. El caso es que la estaba abrazando y vi a Luisito justo detrás de Herminia, junto a la camarera, que estaba haciéndonos burlas y simulando besitos...

- Espera, espera. ¿Cuántos estábais en la habitación? Me ha parecido contar cuatro, pero no estaba seguro.

- Tres con Luisito.

- Entonces cuatro, tres y Luis igual a cuatro.

- No, merluzo, Luisito, Herminia y yo.

- ¿Y la camarera?

- ¿Qué camarera? Si serás burro... La camarera es el carrito ese con ruedas en el que se ponen las cosas y se lleva de la cocina al salón y viceversa.

Me quedé asombrado al escuchar tal definión de una camarera, pero preferí no alterarle más los ánimos. Entre unas cosas y otras pasaba del pesimismo a la euforia, y de allí quién sabe dónde... Al asesinato quizás. Personas tan volubles no está bien que se den entre los varones.

- ¿Y jugó un papel relevante la camarera? -Pregunté, con ánimo de suavizarle un poco.

- La camarera no jugó nada, por ahora, sólo tenía la tarta. Cállate y ecucha el resto de la historia. Pues estaba haciéndonos burlas y eso me indignó bastante. Tú lo comprenderás. No es agradable que te hagan burlas en un momento tan delicioso y a la vez tan inseguro. Así que decidí actuar. Me desembaracé de Herminia, cogí un trozo de tarta y se lo tiré al niño.

- ¿Y por eso rompiste tu compromiso? Yo diría que eres un héroe, y deberían haberte premiado por una actitud tan loable. Yo le daría un billete a cualquiera que diese un puntapie a Luisito cuando lo viera pasar.

- Bueno es que no sucedió como yo esperaba. Enseguida me di cuenta de que me había desembarazado demasiado bruscamente de Herminia. Esta había caído al suelo, y en su caída había derribado también a la camarera, la de verdad, que entraba en ese momento acompañando a los padres de Herminia. La camarera-mujer cayó obre la camarera-carrito de los postres con un fabuloso estruendo. En la chaqueta del padre vi el trozo de tarta que lancé al niño. Ecuché chillar histérica, con gran dolor para mis oídos y enorme pesar para mi autoestima, a la madre diciendo no sé qué de sacar a un loco. Mientras Luisito se moría de risa en un rincón del salón. Lo siguiente que recuerdo es al padre de Herminia acompañándome a la puerta y a ésta (Herminia, no la puerta), diciendo que no quería saber de mí en toda su vida.

- Bueno, después de todo tuviste suerte. El general podría haber adoptado una actitud un poco más severa que el de acompañarte a la puerta.

- Lo hizo. Me siguió afuera y empezó a atizarme con un bastón mientras intentaba huir. No lo hizo en casa por consideración a su hija, pensando quizá que todavía podría albergar algún gramo de cariño hacia mí. Pero sí que tuve suerte. Está mayor y se cansó pronto, así que llamó al mayordomo para que siguiera él. En ese momento tuve la suerte de coger un taxi al vuelo. Literalmente.

- ¡Jó, chico! Esto es más bueno de lo que podría esperarse. Cualquier velada de un joven con la familia de su novia no suele traer otra consecuencia que algún desafortunado bostezo durante la cena o un resbalón del filete mientras uno lo ataca frenético, pero lo tuyo es... ¡Grande!

- Déjate de memeces. Necesito ayuda. No sé qué hacer. Necesito recuperar a Herminia, decirle lo que pasó realmente.

- Ánimo. ¿No descubrió Colón América? ¿No circuncidó Elcano la Tierra?

- Circunvaló, querrás decir.

- Sí, eso precisamente.

- Tienes que ayudarme.

- ¿Yo? ¿Cómo? Ya sabes que Herminia no está en mi círculo de amistades, y menos su padre...

- Pero sí son amigos de tus padres. Tienes que ayudarme por favor.

El pesimismo y la angustia naturales en Jimmy empezaban a aflorar de nuevo. Algo me decía que me fuera corriendo de allí o me metería en algún lío. Pero no había terminado las pastas, ni el whisky. Y sin desayunar... no era persona capaz de seguir instintos impulsivos.

- Mis relaciones con mis padres no gozan de buena salud últimamente. Creo que te lo he comentado. Si no lo he hecho lo haré ahora: mis relaciones con mis padres no gozan de buena salud últimamente.

- Tendrás que hacer algo al respecto. Es una bonita historia para publicar.

Intentaba coaccionarme.

- Lo es, lo es.

- Bernardo estaría encantado de conocerla.

- Lo estaría, pero tú y yo sabemos que no la va a conocer.

- ¿Lo estamos? ¿Acaso los dos machacantes iban con la exclusiva? Creo que no hicimos mención al respecto.

- No lo hicimos, es cierto, pero tampoco hicimos mención de una bonita amistad que se podía romper por culpa de dos machacantes...

- ¡Uh! Hay cientos de amistades que se han roto por eso. Y por mucho menos...

Se mostraba duro, y yo no me había acabado el whisky. No podía afrontar la negociación en plenitud de facultades.

- Haré lo que pueda. Para algo están las bonitas amistades.

- Sabía que podía contar contigo.

Y mientras dijo esto se fue silbando del Círculo de los Cavernarios. Había conseguido levantarle el ánimo a un amigo pero yo me quedé sumido en apesadumbradas meditaciones. ¿Adónde me conduciría todo aquello? A nada bueno. Si le pedía un favor así a mi padre, una intermediación ante el general, él me pediría a mí otro. Tiemblo de pensarlo. ¡Derecho!

No crean que mis conversaciones suelen ser tan enormemente largas y complejas, barrocas más bien. Normalmente no hablo tanto, pero ya les dije que Jimmy era un buen tipo del que se podía sacar petróleo si estaba de humor. A veces con tres palabras ventilaba yo las conversaciones. Me recuerda una vez que miré fijamente a Pipper, el camarero (por si no se acuerdan). Él me miró fijamente. Yo le dije: "Lo de siempre". Y ya estaba todo dicho. Otras veces mis conversaciones con Pipper gozaban de mejor salud:

- Pipper, quiero whisky.

- ¿Del que siempre toma?

- No Pipper, esta vez, uno mejor.

Uno mejor en el club era algo serio para el bolsillo, pero la salud también lo es y a veces hay que cuidarla. Esta vez, después de la charla con Jimmy necesité buscar otras palabras que llenaran el vacío de una nueva conversación aún por descubrir.

- ¡Pipper! -Llamé al camarero.

- Sí, señor.

- ¡Más de lo mismo! -Lo necesitaba.

- Sí, señor.

Gran tipo este Pipper.