28 diciembre 2006

Piojos en el cielo

Al cielo de Sevilla parece que le pica la barriga, y por fin se han decidido ha rascarle un poco, proyectando un rascacielos para Puerto Triana -un espacio edificable que hay en la Isla de la Cartuja, donde fue la Expo-. Para mí ya era hora de que se decidieran a abrir la veda y dejaran construir rascacielos. La prohibición ésa de no construir edificios más altos que la Giralda me parece una tontería. Si es necesario edificar en altura, habrá que hacerlo. Y lo es, porque Sevilla es una de las ciudades más extensas en relación a la población que alberga, y el término municipal está prácticamente agotado. Además, la edificación en altura puede resolver muchos de los problemas de tráfico que no sé por qué extraño motivo se producen en esta ciudad. El extraño motivo son los políticos que por aquí gobiernan y han gobernado.

Estos son los proyectos que se pueden llevar el gato al agua. Hace unos años hubo otro proyecto de Ricardo Bofill que pudo salir, y que no estaba nada mal. Pero de lo que hay ahora, ¿cual os gusta más a vosotros?



Creo que el proyecto de Arquitectónica es el que va primero en la opinión del público, pero a mí me gusta mucho el de Pelli, por su sobriedad. El de Zacra no me gusta nada y me recuerda a otros rascacielos, y el de Isozaki no está mal. Pero yo me quedaría, llamadme antiguo, con el primer rascacielos que se construyó en Manhattan, y que es el Flatiron Building, mi favorito:


22 diciembre 2006

Habla, amigo y entra



Esas palabras fueron la llave de la entrada en Moria. Solo había que decir amigo, Mellon para abrir las puertas. pues eso, me sorprende ver que por el blog pasan cientos de personas... Cuando puse el contador, hace unas tres semanas y media, no sabía que tantos iban a fisgar y tan pocos a dejar un comentario... Es fácil hacerlo, sólo tienes que pinchar en "comments" al final de cada post y listo. Un "hola", un "me ha gustado" o un "eres un payaso" bastarán.

Por otro lado aprovecho el post para desearos una Feliz Navidad...



Nada de prósperos años nuevos que nunca lo llegan a ser para mí. Parece que cuanto más me lo desean menos se cumple y no quiero que os suceda lo mismo.

P.D. Las imágenes no son mías y no puedo citar al autor... ¡El cyberespacio supongo!

18 diciembre 2006

Sobre "pre-embiones"

Esto me llegó en un email, y me parece bien colgarlo en el blog:

"Científicos españoles rechazan el concepto de “preembrión”

Redacción - 12/12/2006 El manifiesto señala que hay datos que hacen "inadmisible desde un punto biológico identificar al embrión como una simple masa de células, ni siquiera en los días anteriores a su implantación"

Más de 200 científicos y profesores universitarios han expresado su discrepancia, en un manifiesto hecho público ayer, hacia algunos contenidos del Proyecto de Ley de Investigación en Biomedicina, que se debatirá el próximo jueves, día 14, en el Congreso de los Diputados.

El manifiesto señala que hay datos que hacen "inadmisible desde un punto biológico identificar al embrión como una simple masa de células, ni siquiera en los días anteriores a su implantación", y añade que, a partir de esos datos, es preciso admitir que "el embrión se trata de un organismo individual de la especie Homo sapiens, ciertamente en estado incipiente de desarrollo, pero no por ello merecedor de un estatuto biológico distinto al del adulto".

Respecto a la transferencia nuclear, señalan que "los organismos clónicos que llegaran a producirse en este último proceso serían auténticos embriones humanos, capaces, por tanto, de desarrollarse hasta dar lugar a un organismo adulto si se implantan en un útero aceptor".

El manifiesto también advierte de que, desde un punto de vista científico, "no tienen sentido las distinciones semánticas, como la que se introduce al llamar preembrión al embrión obtenido por fecundación 'in vitro'".

Finalmente, ante las referencias que el mencionado anteproyecto hace al uso terapéutico de células madre, los autores señalan que las de origen embrionario no han dado lugar hasta ahora a aplicaciones terapéuticas en seres humanos, mientras que las células madre de origen adulto, cuyo empleo no plantea especiales objeciones éticas, han dado lugar ya al tratamiento de más de 70 patologías humanas.

Por ello, los firmantes del manifiesto hacen "un llamamiento a los científicos y a los medios de comunicación para que eviten la creación de falsas esperanzas en el uso de células madre de origen embrionario" al tiempo que ponen de manifiesto "la necesidad insoslayable de potenciar la investigación básica y clínica en medicina regenerativa".

El manifiesto –promovido por Luis Franco Vera, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia– ha sido firmado por 14 académicos, dos científicos galardonados con el Premio Jaime I, 39 catedráticos universitarios y más de 150 investigadores y profesores."

15 diciembre 2006

El silencio

¡El silencio! Tantas cosas nos decíamos en el silencio. Tantos sentimientos compartidos, tantas ilusiones, tantos deseos... Nosotros sí que sabíamos apreciar el silencio. Son en estos momentos cuando entiendo los problemas conyugales que se derivan del silencio. El marido, cansado de trabajar, llega a su casa, deseando disfrutar del merecido descanso, donde le esperan su amantísima mujer y sus queridos hijos. La esposa, también cansada de trabajar (nunca me he opuesto a que la mujer trabaje), llega a casa (o ya estaba allí) deseando contarle al marido todas las peripecias que ha vivido en ese día tan tremendo. Sean cuales sean. Margaret Thatcher le contaría a su esposo que le ha declardo la guerra a Argentina por culpa de las Malvinas. Maruja Gómez Téllez le contará al suyo que la vecina del quinto a puesto a secar los calzoncillos chorreantes de su marido sobre la ropa que ella había tendido antes y que no ha habido manera de que se secara... Cada una cuenta lo que puede pero todas tienen que contar, que hablar, que romper ese silencio tan necesario para el hombre. El hombre se resiste. Los niños gritan. La mujer grita a los niños. El hombre se recluye en sí mismo. El niño rompe un plato. La esposa rompe otro plato en la cabeza del niño mientras le cuenta a su marido lo mermada que está la vajilla. El hombre se resiste aún más y, como resultado final de toda esa resistencia, de toda esa lucha por huir de los problemas laborales, por atender a su mujer, por no tirar el niño por la ventana... crea su propio silencio.

Así, como lo oyen. El hombre, en el único espacio de libertad que goza cuando se casa (salvo que lo haga con una psicóloga descarada), en su propia cabeza, crea el silencio. Y la mujer le habla y él, con cara de bobo, responde "sí, querida". Y ella le cuenta que el fin de semana que viene dan una fiesta los Fernández por el cumpleaños de la esposa, Cloti (que no es una gallina) y él le responde: "sí, querida". Y ella le dice que a ver si se pasa a comprar un par de botellas de vino, pero no del corriente que toman todos los días, sino uno de cuatro o cinco euros, de esos que se llaman "reversas" o algo así, y él le responde: "sí, querida". Y así día tras día, año tras año, y llega la fiesta de los Fernández y Cloti (que no es una gallina) se queda sin su vino. Y llega la Navidad y doña Maruja se queda sin Cloti (que ahora es un pavo, hembra claro). Y luego surjen los problemas conyugales.

-¡Que no me escuchas cuando hablo! -Dice ella.
-¡Que no paras de hablar! -Dice él
-¡Que esto no hay quien lo soporte! -Dice ella.
-¡Lo que no hay es quien te soporte a ti! -Dice él.
-¡Sí!¿Pues a ver qué harías tú sin mí! -Dice ella.
-¡Qué pasa, que me estás amenazando! -Dice él.
-Yo no te amenazo, sólo digo lo que digo, y lo que digo es que no me escuchas, y así no hay quién viva, que no haces nada, que no puedo contar contigo para nada, que sólo piensas en ti y lo demás te importa un comino. Porque si al menos te importara un rábano, que esos sí que te gustan y bien que te los comes cuando te los pongo. Pero ni siquiera me lo agradeces: llegas aquí, te sientas y quieres que todos te sirvan como si fueras un rey y no te das cuenta que yo también estoy cansada de trabajar...

Pero él ya hace un rato que se ha encerrado en su mutismo y corta el relato de su mujer, sin darse cuenta, como un mecanismo automático que se estropea y salta cuando menos te lo esperas:
- Sí, querida.
La esposa, como confirmada en todos sus pesares, rompe a llorar.
-¡Lo ves como no me escuchas!
El marido, al darse cuenta de su error, se acerca a ella con palabras cariñosas, de consuelo.
- Perdona Marujita, no lo volveré hacer. Lo siento de verdad. Lo siento tan de verdad que lo siento hasta en el silencio de mi cabeza.
Pero ya es muy tarde y Maruja, o cariñosamente Marujita, le rompe otro plato en la cabeza al marido y se va a llamar por el teléfono de su habitacióna su madre o a una amiga para que le escuchen.
Ahora sí que hay que comprar una vajilla nueva.
Y como si de una voz de ultratumba se tratara le parece a él que escucha a su suegra, que está hablando por el teléfono del dormitorio con su esposa:
- ¡Si ya te dije que ese hombre no te iba a traer nada más que disgustos! Si me hubieras hecho caso ya estarías con Manolo, que mira lo bien que le va a él en el concesionario que ha montado, y que es miembro del club de golf...
Se había producido la catástrofre. Su suegra había conseguido invadir el sacrosanto santuario de su silencio, como si de un fantasma se tratara (aunque él nunca dudó de que no lo fuera). Y lo que es peor, ¡¡¡Manolo también!!!
Y rompió a llorar porque los hombres, cuando atacas lo que más quieren, cundo se ven privados de su tesoro más preciado, también lloran. Y la esposa, que en realidad no estaba hablando con su madre porque comunicaba el teléfono oyó detrás de la puerta del dormitorio los sollozos de su marido. Y compadecida con ese corazón tierno que sólo tienen las madres y algunos pollos capones salió del dormitorio y se quedó mirándole a él. Él levantó la cabeza y se quedó mirándole a ella.
-¡Marujita! -dijo él.
-¡Manolo! -dijo ella. Entonces se dio cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde para rectificar. Optaron por divorciarse, como una familia moderna. Pero también pueden llegar a salir las cosas bien si en vez de decir ella Manolo hubiera dicho Ramón, que es como se llamaba su marido. Ni siquiera eso, conque hubiera dicho "¡Carajo!" estoy seguro de que se hubieran reconciliado.

Un poco de "La cabra"

Este es un extracto de una novela que comencé, La cabra, y que creo que se puede leer. Fue por mayo de 2004, todavía no había ley antitabaco, pero ya la barruntaba...:

[...]Ingentes y vastos tratados (alguno de ellos también bastos) se han escrito para demostrar que "el tabaco perjudica seriamente la salud" (y no lean trabajo donde dice tabaco). Luego, para probar que "el tabaco produce cáncer". Más tarde para avisar así, lisa y llanamente, que "el tabaco mata". Por último, en un intento desesperado, que "el tabaco molesta al prójimo". Es una lógica secuencia de producciones tabaquiles. Con los tres primeros eslóganes (aunque para qué acudir a un anglicismo, letreros mejor) nada se conseguía. La gente seguía fumando más vivamente, si cabe. Los curiosos, cuando leyeron que el tabaco perjudica seriamente la salud. Los que tenían cáncer, cuando leyeron que el trabajo produce cáncer, porque, si ya lo tenían, ¿qué le importaba a ellos? Peor fue el caso de los suicidas.
Al parecer la ola de suicidios asociada al tabaco era espeluznante. Tres de cada cinco suicidas según los promedios de la policía, dos de cada tres según los médicos forenses, y ochocientos millones de manifestantes según los dirigentes sindicales, eran portadores de una cajetilla de cigarrillos en el acto liberador (se libran del Purgatorio y van derechitos a la estufa inapagable, ¡¡¡Hacienda!!!).

Pues si con los tres primeros letreritos no se conseguía que la población dejara de fumar, sí se logró con el cuarto: "fumar molesta al prójimo". Entiéndase por prójimo al de al lado, el que nos rodea. Pero si pensamos que el humo asciende al cielo donde forma bonitas nubes grisazuladas que recorren, si no todo el universo o la galaxia (recientes estudios descubrieron restos de humo de cigarrillos "Celtas" en la exploración a Marte), sí la atmósfera terrestre. Y ése hecho tan bonito, el compartir una atmósfera conjunta donde lo tuyo es mío y lo mío es propiedad privada, donde si echas un escupitajillo sin importancia puede que le de a un Lord inglés en el ojo (o, mejor, a su reina; mañana lo pruebo) ha implicado que sean prójimos nuestros los ugandeses, los patagonios, los canguros australianos o, lo que es peor, los franceses. Así, una bonita mañana se levantó el señor Chirac, con esa cara de galo pillo y de galopín que tiene, y decidió fastidiar a sus prójimos europeos. Los franceses fueron los que inventaron el cuarto, el fúnebre cuarto letrero, porque tres les parecían poco: libertè, egalitè, fraternitè, y fumar molesté al projemitè.

Alarma social, consecuencias políticas, prohibiciones de fumar a diestro y iniestro: Prohibido fumar en la oficina. Prohibido fumar en los aeropuertos. Prohibido fumar en las estaciones de servicio (vaya tontería gorda). Prohibido fumar en los transportes públicos. Prohibido fumar en los aviones. Prohibido fumar en los transportes del público en general (esta última prohibición absorbió a las dos anteriores)...

Hasta aquí todo era tolerable, pero se empezó a torcer cuando dicho cartelito de "prohibido fumar" apareció en los lavabos de señoras. Entonces sí hubo escándalos y detenciones. Detuvieron a una periodista que estaba fumando en un lavabo de señoras. Ella dijo que era de El País y que podía fumar donde le diera la gana. Los solícitos policías que la detuvieron dijeron que estaba prohibido fumar a las señoras fueran del país o extranjeras. Entonces ella dijo que era periodista, no una señora, y que por lo tanto podía fumar ahí. Los policías dudaron entonces; no de que fuera una señora, que tenían claro que no lo era, sino de que fuera periodista... Al final la tuvieron que dejar libre, porque como estaba en el retrete no sabían si estaba fumandose un puro o evacuándolo. Mejor sería eso a que les metieran a ellos un puro por meterse con un acólito de Polanco, y es que, en asuntos serios, mejor que un cigarrillo es un buen puro.
Algunos quisieron prohibir que se fumase al aire libre pero, gracias a Dios, no se llevó a efecto. Si bien se prohibió fumar en las piaras y en las industrias y explotaciones porcinas, por ser sus habitantes considerados prójimos de los prohibidores compulsivos.

Lo que no pudieron prohibir es que se fumase en mi casa. Aún no, no todavía, no en estos momentos... mas nada es seguro con Zapatero en el gobierno. Hasta la intimidad de nuestros hogares se ve amenazada y desvalida porque si nos hacemos un agujero en el zapato o gastamos la suela, ¿a quién lo llevaremos? Que empieza a llenarse de zapateros el gobierno y acaba de ministro de exteriores el Burro Moratones.
A lo que iba, que en mi casa se podía fumar y fumábamos. Y bebíamos también, que la libertad es húmeda y espirituosa. Solíamos reunirnos una vez a la semana, una semana al año, a fumarnos una buena pipa, a bebernos un regular whisky y a complacernos con una vulgar conversación. Esas conversaciones que no soportan las mujeres y que por éste, y no otro motivo, no eran invitadas.[...]

A quien guste

Como tengo cierta afición al verso, aquí dejo, para quien guste leer, dos sonetos. Nada que ver el uno con el otro, siendo el segundo un tanto apocalíptico -estas cosas me atraen lo justo, y yo procuro ser muy justo con las cosas que me atraen-.


La noche

"Llegó al fin la noche, y tu alma desierta
encontró claro alivio entre mi abrazo.
Tu caricia ligera como el trazo
de un pincel en la mano más experta.

La luz de la mañana, descubierta
y a raudales, cual rudo brochazo
que grita, como el suave fogonazo
que exclama en la alborada y te despierta.

Pero no olvidaremos -los amores
dormidos nos alientan- ni siquiera
el recuerdo sin fin de aquel derroche.

Pero no olvidaremos los licores
que embriagan nuestros sueños. Dondequiera
que estémos pensaremos en la noche."


"Volar y no caer en el abismo,
caer y comprobar que es insondable
en un extraño sueño inenarrable
y despertar y ver siempre lo mismo.

Vivir agonizando de cinismo
manteniendo ese porte imperturbable,
siendo el ejemplo de lo abominable,
y pecar y volver siempre a lo mismo.

Esa manzana que voy a devorar
lo único que supongo es cosa cierta
para todos los que podrán amar,

y reír, y leer en letra muerta,
que el bicho que se nos ha de tragar
babea y tiene ya la boca abierta."

14 diciembre 2006

Una mirada con (d)efecto

Para los que tengáis un rato, otra de las chorradas que acostumbro, en las que yo mismo hago de payaso:

Esta mañana, o cualquier otra, yendo por la calle veo que viene una chica espectacular en dirección contraria -y por la misma acera, circunstancia esta importante. Yo, consciente de mi realidad, pero con el optimismo un grado más elevado de lo habitual, quizá por haberme recortado las patillas, decidí no ya intentar ligarme a la chica; no ya hablar siquiera con ella; sino tan sólo que se fijara en mí, que me mirara al pasar. Estaría... dispuesto a sonreírle.

Era, además, un buen momento en mi estado físico cotidiano: me acababa de duchar, estaba recién afeitado y peinado (yo peinado no es que gane mucho, pero por lo menos conservo parte de los cien puntos que pierdo cuando estoy despeinado). Para hacerme más atractivo decidí mostrar "el pañuelito" que llevaba en el bolsillo. El pañuelito era un billete de 50 euros que llevaba para pagar la comunidad, y no por costumbre (por costumbre llevo el dinero del pan, 32 céntimos, y con suerte), y dejé que sobresaliera lo suficiente como para hacerme por lo menos el doble de atractivo.

Ya estábamos a diez pasos el uno de la otra y así, de cerca, la chica era aún espectacular. Normalmente y debido a mi ceguera las chicas de lejos están más buenas que de cerca. Debido a mis ciegos, las chicas de noche están también más monas que cuando las veo sobrio, en el zoológico, hechas unos orangutanes.

Ya estábamos a diez pasos, como decía, y lo único que se interponía entre ella y yo era un escaparáte de zapataos ¡en rebajas! Se me fue el alma al suelo -lo que no es mucho por lo escaso de mi estatura-. El grado de optimismo de más se evaporó como el whisky en la botella que tengo en casa. Pero algo en mí hizo que reaccionara: las ganas de ir al baño. Porque cuando uno tiene ganas de ir al baño, por lo menos quiere ir contento, y lo único que me podría poner contento esa mañana era que la chica se fijara en mí. Lo que hiciera después era cosa suya.

Y puede que a Rictus le gane un escaparate de zapatos rebajados, pero a Rictus, 5 centímetros más alto, no. Así que me puse de puntillas y me preparé para dedicarle la mejor de mis sonrisas. Esto último fue un error, he observado que las suelen confundir con muecas desagradables.

Así que ahí estaba yo, recién arregladito y oliendo bien (antes omití que me había echado un poco de colonia; lo hago de vez en cuando, y siempre de la misma manera: abro el armarito del cuarto de baño y se me cae encima el bote que había dejado abierto la última vez que lo usé; una vez embadurnado lo vuelvo a dejar abierto); con un billete de 50 euros asomando en el bolsillo (cuando sea rico, si lo soy alguna vez, lo intentaré con billetes de 500); andando de puntillas y ofreciendo la mejor de mis muecas a la chica. ¿Y qué creéis que pasó? Algunos pensaréis que tropecé o que pisé una mierda, o algo así, pero no. La chica pasó al lado mirando al escaparate y ni me olió. Y a la mierda tampoco la olió, porque aunque no la pisara, allí estaba también. En mi desesperación decidí que, al menos, me iba a oir. Empecé a cantar y yo, desafino bastante.

Entonces ella se giró, me miró y lo que vio debió asustarle porque empezó a correr despavorida, pensándose no sé que cosa de violadores que ya me hubiera gustado a mí que fuesen realidad. Si bien, yo era un hombre feliz. Conseguí que la chica me mirase y lo que es más, descubrí que seguía produciendo el mismo efecto en las mujeres que antes del enclaustramiento. Podía estar tranquilo.

13 diciembre 2006

El vicio en los genes

No se puede decir que yo tenga o haya tenido problemas con el alcohol. Nada más lejos. Simplemente me gusta, y me gusta el bueno, no los matarratas. Esta afición mía me viene ya de niño cuando, a los dos o tres años, apuraba los botellines de cerveza que descuidadamente se dejaban sobre la mesa.

Pero el alcohol no era lo único que atraía mi atención y potenciaba mis gustos: la ceniza de los cigarrillos, depositada en las macetas, hacía mis delicias. Ese sabor salado... Años más tarde me daría por la sal, cuando conseguí llegar a los dos palmos de altura. Pero pronto la ceniza de los cigarrillos me dejó insatisfecho y tuve que llegar más lejos.

Una tarde, en casa de unos amigos, se abrió una caja de puros y se sirvieron unos licores. Al rato la tertulia se desplazó a otra sala momento en que aproveché para apropiarme de la caja de puros e ir mojandolos, uno a uno, en los licores, para luego morderlos y escupirlos. ¡Qué quieren! No me dejaban jugar con fuego y a los dos años uno no ha aprendido bien la técnica.

Y para que vean que es cierta esta querencia, que puede conmigo, aquí les dejo una foto que circula por internet y que las malas lenguas, quizá malas por verdaderas, dicen que es mía:


12 diciembre 2006

La carcoma de mis huesos

Algunos de vosotros ya leyó el poema Dios te salve... de Almafuerte. Una vez intenté copiar la forma, el ritmo, y quizá copié algo más, pero este fue el resultado, para quien guste:

Cuando pienso que te pierdo,
cuando siento que me alejo,
que te apartas y me obceco,
que te veo sin mí y me muero...
Cuando vuelven torvos, negros,
revolviendo, viles cuervos
paro el mundo, paro el tiempo,
ese impulso, los momentos,
los minutos, tan sinceros,
tan malignos, tan tremendos
e intento reflexionar.

Y si llego a algún puerto
ya sea malo, ya sea bueno,
sea amargo nuestro encuentro,
sea cierto o incierto el duelo,
tanga aves, tenga cieno...
Esa oscura reflexión
tiene entrañas de misterio,
tiene, en mi obcecación,
un extraño mal secreto
que no entiendo y solo puedo
un lamento exhalar.

Un quejido desde dentro
de mi entraña desgarrada,
es la sombra de mi muerto, mi vahído puro y quedo,
mi estertor que entenebrece con su niebla siempre alada,
siempre en frío, siempre en fuego,
siempre oscura, siempre opaca
su memoria, su recuerdo
su existencia inmaterial.

Solo mudo cuando muerto
cuando sea sólo un sueño,
un espectro de ojos yertos,
un fantasma, un engendro,
una plasta sepulcral...
Solo entonces mi deseo
la carcoma de mis huesos,
mi delirio, mi tormento
este eterno desconsuelo...
Solo entonces morirá.

11 diciembre 2006

Objetos para un rato de ocio

Esta pintura está en el Museo Thyssen, y en la cabecera de mi cama proporcionándome sueños felices. Se llama: "objetos para un rato de ocio". De un tal Harnett. No sé quién fue ni por qué lo pintó, pero alcanzó la gloria con ella.



Aquí la dejo para que Artis amantes y qrm lo disfruten.

07 diciembre 2006

Un whisky solo

Cuando uno va a hablar del whisky ha de ponerse serio, no vaya nadie a pensar que ha bebido y de ahí el temita. No, no he bebido, por eso mis palabras pueden resultar incoherentes y plagadas de cierta ansiedad, de deseo contenido...

Para empezar habría que hacerlo por Escocia, cuna de este admirable espirituoso. Se suelen distinguir cuatro zonas de procedencia de los whiskys: Highlands, Lowlands, Speyside e Islay. El whisky tiene un toque especial según la procedencia. Así por ejemplo del Speyside -por el río Spey- son el Glenfiddich, Chieftains, The Balvenie y el popular Cardhu. También el Knockando, al que prefiero al Cardhu, el magnífico Glenrothes -aunque no estoy muy seguro si no es más un highland- y uno de los mejores para mí, The Macallan.

Las Highlands, las tierras altas, también dan buenos whiskys, como el Old Pulteney, Balmenach, Glengoyne, The Famous Grouse, Arran, Glenmorangie -que no es de mi devoción-, y muchos otros. En Lowlands hay poco, el Auchentosan por ejemplo. Pero si hay algo que quiero recomendaros es que probéis el whisky de Islay.

Islay es una enorma isla que está formado en su mayor parte de turba, que se usa para maltear la cebada y de ahí ese sabor tan característico de estos whiskys, normalmente de una graduación más elevada -43 o 46 grados-. El Bowmore, el Lagavulin, el Port Ellen o el Ardbeg os podrán privar.

Hay otras zonas de porcedencia en de Escocia, como las islas o Cambpletown. Pero junto Escocia encontramos a Irlanda y los Estados Unidos. Aquí el whisky se llama bourbon y tiene como un sabor más dulce que el whisky escocés. Whisky de kentucky, Tennesse, Texas... Entre otros el Jim Beam, Four Roses, Jack Daniel's y los buenos Blanton's y Makers Mark. El whisky de Irlanda según aprecio tiene también ese toque dulzón del bourbon americano.

En la elaboración del buen whisky España participa con una gran contribución: los ingleses se llevaron barricas de roble donde se hacía el vino de jerez y muchos de sus caldos vegetan en estas barricas. Hay que distinguir de entre ellos el single del blended. Para no liarlo el single utiliza un sólo tipo de whisky, y los blended mezclan distintos tipos, teniendo en cuenta que la edad que aparece en la etiqueta es la del whisky más joven utilizado en la mezcla. Son los que conocemos todos: Chivas, Johnnie Walker, J&B, Cutty Sark...

Y por acabar, el whisky me ha inspirado en más de una ocasión, y no sólo para hacer tonterías, sino para escribir algún poema:


"-Soy la Muerte- me dijo, y yo le creí.
La botella de whisky sobre la mesa.
-Quien me ame jamás podrá otra vez amar.
El que sólo roce, he aquí mi promesa,
con sus labios mi pelo; quien con sus manos
ciña mi talle; el que se atreva a besarme,
¡Oh, loco! ¡Loco del que se atreva a amarme!
Porque yo soy inmortal
y mis abrazos arcanos
atan a la eternidad-.

Cogí el whisky de la mesa
y la amé, la amé por siempre;
y el dulce sabor del whisky
derrama aún cuando me besa.
-Soy la Muerte- me dijo, y yo le creí."

05 diciembre 2006

La caída de un mito

Esto de los blogs es como estar en una biblioteca y ver a una chica guapa sentada. ¿Cómo será, qué estudiará, qué pensará? Y si está de espaldas la chica, ahí sí que vuela la imaginación, como una vez que voló mi pluma...


No le veo la cara, no lo consigo.
Se sienta de espaldas, como al abrigo
de cualquier mirada inoportuna,
excrutadora, que quiera ver una
cara de ángel, el rostro de una hada,
unos ojos de cielo... Figurada
fantasía
eres mía
sin que lo sepas, aunque no lo quieras.
Mas el momento en el que el rostro asomes
será cuando te desplomes,
será entonces cuando mueras.

Y como dice Chesk: Rictus, tú siempre tan pesimista. ¿Y qué quieren? Es lo que pasa con los mitos, se caen en cuanto desvelas el misterio.

El amor por el humor

- Yo sé escribir "te amo" en braille.

- Ahora que abandono al fin los embistes de la oposición dejo de pensar en las mujeres como si fueran un problema. Ahora he ampliado mi mente y ya no son un problema, son... muchos problemas. ¡Ah, si ellas vieran en mí la solución!

- La alegría de vivir hay que saber sentirla estando enfermo.

- Un hombre verdaderamente peligroso es aquél que es capaz de mirarle a los ojos a una chica cuando le está hablando.

- El mejor remedio para evitar que se te vayan los ojos detrás de las chicas que pasan, es ponerse gafas: chocan contra el cristal y no tienen más remedio que retornar.

- El apetito sexual es como el hambre: degenera en ansiedad, nos engorda y embrutece si no se sacia en pequeñas dosis.

- En este país se presume tanto de los logros sexuales que el mérito realmente debe estar en los continentes.

- De un amigo: en mi casa siempre tengo yo la última palabra: "lo que tú digas, cariño."

- De un hermano: "El que muere cochino es porque mucho ha tragado".

- De Wodehouse: “hay gentes que son incompatibles por naturaleza, como las estrellas de cine y sus maridos”.

03 diciembre 2006

Elemental, mi querido Watson

Muchas veces se ha denostado al querido Watson por parecer estúpido, pero díganme, ¿quién no parecería estúpido ante una de las mentes más brillantes y arrogantes que han existido?




Haciendo una burda comparación se suele decir que el nivel medio de intelegencia está ponderado en 100. John H. Watson era no sólo médico, sino doctor, y además un excelente escritor. Su coeficiente podría baremarse en 130. El profesor Moriarty, archienemigo de Holmes, es un matemático genial a la altura intelectual de John Stuart Mill, cuyo coeficiente podría estar entre 190 y 200. Y Holmes, como él mismo reconoce, tiene una mente aún más perspicaz que la de Moriarty y rondaría los 200 puntos su coeficiente. Así que al lado de este genio, ¿quién no parecería estúpido?

Por otro lado hay que recordar la existencia del hermano de Holmes, Mycroft,


todavía más inteligente que el mismo Holmes. Cerebros tan hondos causan vértigo y casi es una lástima que sean sólo ficción.

Además Watson era un conquistador nato, mujeres de tres continentes podrían corroborarlo. En cambio Holmes era misógino, o casi. Desconfiaba de las mujeres y, excepto en la película "La vida privada de Sherlock Holmes", no se le conoce trato con mujeres. Esto, a mi entender, da más puntos todavía a Watson.



Como se aprecia en la imagen, Holmes no tenía el trato fácil con las chicas. ¿Y a qué viene este post? Pues a nada en particular, escuché comentarios hirientes acerca de mi querido doctor Watson y a los amigos hay que defenderlos. Lo cierto es que Sherlock Holmes es una maravilla, me encantan sus relatos y el estilo en el que está escrito me parece genial. Las ilustraciones son de Sidney Paget, el ilustrador que las hizo para su publicación en el Strand magazine, donde fueron publicadas por vez primera las historias de Holmes.

01 diciembre 2006

C.S. Lewis

He aquí una foto de Clive Staples Lewis encendiéndose una pipa. Ahora se ha puesto de moda con las Crónicas de Narnia, pero antes ya lo era y no sólo con esas crónicas, sino con numerosos libros de éste gran polemista y apologético, como "Cartas del diablo a su sobrino" y "Los cuatro amores", o "Cautivado por la alegría".

Para mí lo mejor de C.S.Lewis fue su amistad con Tolkien, y cómo del contacto de dos almas pueden surgir tantas maravillas.

¿Por qué este post? Porque creo que a
qrm le falta en el suyo.

Santa Sofía

No ha sido ningún escándalo, al final, la visita del Papa a Turquía. No ha habido, gracias a Dios, ningún atentado, y ha podido ir a visitar la grandiosa basílica de Santa Sofía. Que será lo que quieran ahora -mezquita fue, ahora museo-, pero fue uno de los grandes focos de la cristiandad, y un hito en la arquitectura con su gran cúpula.

Benedicto XVI está también haciendo grandes esfuerzos ecuménicos, continuando con lo que hizo Juan Pablo II y con su misma actividad antes de ser elegido Papa, cuando sólo era el cardenal Ratzinger. Ojalá estos esfuerzos den pronto su fruto, porque somos pocos los cristianos, cada vez menos, para que andemos separados unos de otros, creyendo en un mismo Dios pero dándonos tortas discutiendo sobre quién tiene la llave.

Algún día caminaremos juntos, pues Cristo fundó una sola Iglesia en la que caben todos. Esperemos que sea cuanto antes, y que los esfuerzos de los papas encuentren su eco en los patriarcas de ortodoxos.

Todos somos un fuego que crepita
-basta la espita
abierta y una llama que, prendida,
todo consuma-.

Y todos somos un fuego que arde
cuando la tarde
declina ya en la noche de la vida.

Seremos todos una sola suma,
una sola cuenta
y una carne que, sola, la alimenta.