05 diciembre 2006

La caída de un mito

Esto de los blogs es como estar en una biblioteca y ver a una chica guapa sentada. ¿Cómo será, qué estudiará, qué pensará? Y si está de espaldas la chica, ahí sí que vuela la imaginación, como una vez que voló mi pluma...


No le veo la cara, no lo consigo.
Se sienta de espaldas, como al abrigo
de cualquier mirada inoportuna,
excrutadora, que quiera ver una
cara de ángel, el rostro de una hada,
unos ojos de cielo... Figurada
fantasía
eres mía
sin que lo sepas, aunque no lo quieras.
Mas el momento en el que el rostro asomes
será cuando te desplomes,
será entonces cuando mueras.

Y como dice Chesk: Rictus, tú siempre tan pesimista. ¿Y qué quieren? Es lo que pasa con los mitos, se caen en cuanto desvelas el misterio.

6 comentarios:

Maggie dijo...

Mmm... ¿pensando en alguien en particular? ¿Y cómo crees que es?

Rictus Morte dijo...

Cuando se puede pensar en general es más fácil acertar que en particular. En particular a mí me da que es algo rubia, pero poco más. Ya sabes, se sienta de espaldas...

QRM dijo...

Muy bueno el poema, amigo.

La magia de la fantasía, esa en la que creíamos de niños, es que se siente como cierta mientras no se rasga la cortina con la afilada realidad. Por eso la literatura es más real que muchas realidades, si es de calidad. Es la "verdad de las mentiras" de la que ya hablé alguna vez.

Por eso a rictus le apasiona esa Maggie de holograma. Por eso, este club virtual, anónimo y fantástico de la blogosfera es tan apasionante. El complemento de ficción y realidad, de lo que ponen los participantes al blog y lo que ponemos nosotros al leerlos, lo hace insuperable.

Yo, más pesimista que rictus, ya aviso que soy bajo, calvo y gordo. (Aún no sé como he podido casarme con la peazo mujer que tengo, ni tener unos hijos que, pareciéndose a mí, sean tan guapos)
Así no habrá fantasía cautivadora que me salve.

Perdón por haberme inmiscuido en vuestro flirteo. No volverá a ocurrir.

Saludos, amigos.

Chesk dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Maggie dijo...

¡Vaya, un flirteo y yo con estos pelos! ¡Qué emocionante se pone esto!

Rictus, si la ves de espaldas tienes que saber perfectamente si es rubia o no. ¿O va a la biblioteca con capucha? Hazte el avión, paséate delante de ella. ¡Queremos saber cómo es, no nos dejes con la duda, que nos comemos los muñones de la impaciencia!

Rictus Morte dijo...

Gracias Qrm, me alegro que tengas una mujer tan estupenda. Y si tus hijos son guapos y se parecen a ti, es que no serás tanto como te pintas.

La fantasía del poema es realmente una tontería. Sentado en la biblioteca intentaba estudiar, pero había una chica estudiando, sentada de espaldas a mí, en un rincón. Una chica muy aplicada porque yo estaba distraido esperando que se levantara para ir al servicio, a la papelera, a coger un libro, lo que fuera que me permitiera verle la cara porque lo que se veía por detrás era de ensueño.

Y la chica no se levantaba y yo no estudiaba. Ya sé, muchos de vosotros, como ha escrito Maggie, me hubiérais aconsejado que rondara yo por sus alrededores, e incluso que le hablara... ¡Qué poco me conocéis si esperáis eso de mí!

Si me hubiera acercado a hablar con ella del resultado se podría escribir un acto de una comedia por lo menos. En cambio, decidí cambiar de sitio y estudiar, pero escribí este poema y luego se lo enseñé a mi hermano que me dijo: "¿la rubia que se sienta en el rincón de arriba?" "Esa misma", respondíle yo. Así que también había llamado la atención de mi hermano que, por aquél entonces, transitaba la biblioteca. Hoy vive tiempos más felices de funcionario, yo sigo mi historia en la biblioteca.

Así que Maggie, dentro de los posibles engaños que me hacen padecer los tintes, la niña es rubia. De espaldas espectacular, muy estudiosa y... Preferí no desvelar el mito.