15 diciembre 2006

A quien guste

Como tengo cierta afición al verso, aquí dejo, para quien guste leer, dos sonetos. Nada que ver el uno con el otro, siendo el segundo un tanto apocalíptico -estas cosas me atraen lo justo, y yo procuro ser muy justo con las cosas que me atraen-.


La noche

"Llegó al fin la noche, y tu alma desierta
encontró claro alivio entre mi abrazo.
Tu caricia ligera como el trazo
de un pincel en la mano más experta.

La luz de la mañana, descubierta
y a raudales, cual rudo brochazo
que grita, como el suave fogonazo
que exclama en la alborada y te despierta.

Pero no olvidaremos -los amores
dormidos nos alientan- ni siquiera
el recuerdo sin fin de aquel derroche.

Pero no olvidaremos los licores
que embriagan nuestros sueños. Dondequiera
que estémos pensaremos en la noche."


"Volar y no caer en el abismo,
caer y comprobar que es insondable
en un extraño sueño inenarrable
y despertar y ver siempre lo mismo.

Vivir agonizando de cinismo
manteniendo ese porte imperturbable,
siendo el ejemplo de lo abominable,
y pecar y volver siempre a lo mismo.

Esa manzana que voy a devorar
lo único que supongo es cosa cierta
para todos los que podrán amar,

y reír, y leer en letra muerta,
que el bicho que se nos ha de tragar
babea y tiene ya la boca abierta."

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