01 diciembre 2006

Santa Sofía

No ha sido ningún escándalo, al final, la visita del Papa a Turquía. No ha habido, gracias a Dios, ningún atentado, y ha podido ir a visitar la grandiosa basílica de Santa Sofía. Que será lo que quieran ahora -mezquita fue, ahora museo-, pero fue uno de los grandes focos de la cristiandad, y un hito en la arquitectura con su gran cúpula.

Benedicto XVI está también haciendo grandes esfuerzos ecuménicos, continuando con lo que hizo Juan Pablo II y con su misma actividad antes de ser elegido Papa, cuando sólo era el cardenal Ratzinger. Ojalá estos esfuerzos den pronto su fruto, porque somos pocos los cristianos, cada vez menos, para que andemos separados unos de otros, creyendo en un mismo Dios pero dándonos tortas discutiendo sobre quién tiene la llave.

Algún día caminaremos juntos, pues Cristo fundó una sola Iglesia en la que caben todos. Esperemos que sea cuanto antes, y que los esfuerzos de los papas encuentren su eco en los patriarcas de ortodoxos.

Todos somos un fuego que crepita
-basta la espita
abierta y una llama que, prendida,
todo consuma-.

Y todos somos un fuego que arde
cuando la tarde
declina ya en la noche de la vida.

Seremos todos una sola suma,
una sola cuenta
y una carne que, sola, la alimenta.

2 comentarios:

Maggie dijo...

Yo estuve en Santa Sofía, pero en general Turquía no es un país que me guste. No me gustan los países musulmanes, y sólo he estado en tres.

Lo de la llave me recordó a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalem, donde católicos, griegos ortodoxos y armenios se turnan en el cuidado y vigilancia de los Santos Lugares. ¿Y sabes quién es el custodio de la llave, para que no haya disputas? Pues sí: un musulmán.

Rictus Morte dijo...

"y sólo he estado en tres." ¡Pues vaya! Qué poca cosa, yo te gano por abajo porque no he estado en ninguno. Y la verdad es que no siento necesidad de ir por ahora.

El guardián de la llave, ¡un musulmán! Bueno, confiemos en que alguno sea bueno o, al menos, bondadoso.