14 diciembre 2006

Una mirada con (d)efecto

Para los que tengáis un rato, otra de las chorradas que acostumbro, en las que yo mismo hago de payaso:

Esta mañana, o cualquier otra, yendo por la calle veo que viene una chica espectacular en dirección contraria -y por la misma acera, circunstancia esta importante. Yo, consciente de mi realidad, pero con el optimismo un grado más elevado de lo habitual, quizá por haberme recortado las patillas, decidí no ya intentar ligarme a la chica; no ya hablar siquiera con ella; sino tan sólo que se fijara en mí, que me mirara al pasar. Estaría... dispuesto a sonreírle.

Era, además, un buen momento en mi estado físico cotidiano: me acababa de duchar, estaba recién afeitado y peinado (yo peinado no es que gane mucho, pero por lo menos conservo parte de los cien puntos que pierdo cuando estoy despeinado). Para hacerme más atractivo decidí mostrar "el pañuelito" que llevaba en el bolsillo. El pañuelito era un billete de 50 euros que llevaba para pagar la comunidad, y no por costumbre (por costumbre llevo el dinero del pan, 32 céntimos, y con suerte), y dejé que sobresaliera lo suficiente como para hacerme por lo menos el doble de atractivo.

Ya estábamos a diez pasos el uno de la otra y así, de cerca, la chica era aún espectacular. Normalmente y debido a mi ceguera las chicas de lejos están más buenas que de cerca. Debido a mis ciegos, las chicas de noche están también más monas que cuando las veo sobrio, en el zoológico, hechas unos orangutanes.

Ya estábamos a diez pasos, como decía, y lo único que se interponía entre ella y yo era un escaparáte de zapataos ¡en rebajas! Se me fue el alma al suelo -lo que no es mucho por lo escaso de mi estatura-. El grado de optimismo de más se evaporó como el whisky en la botella que tengo en casa. Pero algo en mí hizo que reaccionara: las ganas de ir al baño. Porque cuando uno tiene ganas de ir al baño, por lo menos quiere ir contento, y lo único que me podría poner contento esa mañana era que la chica se fijara en mí. Lo que hiciera después era cosa suya.

Y puede que a Rictus le gane un escaparate de zapatos rebajados, pero a Rictus, 5 centímetros más alto, no. Así que me puse de puntillas y me preparé para dedicarle la mejor de mis sonrisas. Esto último fue un error, he observado que las suelen confundir con muecas desagradables.

Así que ahí estaba yo, recién arregladito y oliendo bien (antes omití que me había echado un poco de colonia; lo hago de vez en cuando, y siempre de la misma manera: abro el armarito del cuarto de baño y se me cae encima el bote que había dejado abierto la última vez que lo usé; una vez embadurnado lo vuelvo a dejar abierto); con un billete de 50 euros asomando en el bolsillo (cuando sea rico, si lo soy alguna vez, lo intentaré con billetes de 500); andando de puntillas y ofreciendo la mejor de mis muecas a la chica. ¿Y qué creéis que pasó? Algunos pensaréis que tropecé o que pisé una mierda, o algo así, pero no. La chica pasó al lado mirando al escaparate y ni me olió. Y a la mierda tampoco la olió, porque aunque no la pisara, allí estaba también. En mi desesperación decidí que, al menos, me iba a oir. Empecé a cantar y yo, desafino bastante.

Entonces ella se giró, me miró y lo que vio debió asustarle porque empezó a correr despavorida, pensándose no sé que cosa de violadores que ya me hubiera gustado a mí que fuesen realidad. Si bien, yo era un hombre feliz. Conseguí que la chica me mirase y lo que es más, descubrí que seguía produciendo el mismo efecto en las mujeres que antes del enclaustramiento. Podía estar tranquilo.

7 comentarios:

Maggie dijo...

Coñe, Rictus, y luego no me dirás que tus textos no tienen tufillo machista (y eso que yo soy el antifeminismo en persona, empezando porque la palabreja no me parece nada sexy).

Además, ¿para que le enseñas el billete si luego vas y le cantas? Haberle enseñado el paquete, hombre, seguro que así te miraba.

QRM dijo...

!Jesucristo, Maggie, vamos degenerando¡

Historieta con mucha gracia, me has alegrado algo la mañana. Siempre paso por aquí,y no pienso dejar de hacerlo.
Yo también he estado largamente enclaustrado, engordando como una capón. Pero el truco fue casarse antes.

Pd.-¿Existen billetes de 50?¿¿¿Y de 500??? Jamás he visto ninguno.¿De que color son? Yo domino las monedillas color cobre. Esas son las que tengo.

Rictus Morte dijo...

Maggie, te seguiré diciendo una y otra vez que no soy machista. Porque si acaso lo fuera un poco, tiendo a corregirme constantemente -algún día alcanzaré la perfección, cuando muera-. Pero es que hay una línea muy fina que separa el machismo y el jugar con humor con las diferencias que hay entre hombres y mujeres.

Si te refieres a lo del escaparate de zapatos... ¿Acaso no es verdad que las mujeres, o un porcentaje elevado, sienten un gusto extraño por los zapatos? Yo conozco a más de una que se para en cada escaparate... Y no me extraña que le prefieran a mí... (suspiro)

Gracias por tus palabras, qrm. Pero me va a ser difícil hacer de anfitrión todas las mañanas con algo nuevo... A ver si cada dos o tres mañanas.

Existen los billetes de 500. Al parecer sólo unos pocos elegidos, casi todos en España, los esconden en chalets y fincas particulares. Se suelen mover por los despachos de los Notarios. ¡Hay que cazarlos como sea!

Chesk dijo...

¿Acaso no es verdad que las mujeres, o un porcentaje elevado, sienten un gusto extraño por los zapatos?

Conozco a más de una que no sólo se hubiese parado en el escaparate, sino además hubiese entrar a probarse unos.

Hay como todo, pero los zapatos, siempre serán..los zapatos. :)

Rictus Morte dijo...

¡Ay! Si yo fuera un zapato, otra suerte tendría con las mujeres... Además de ser pisoteado, también sería admirado y eso es lo que me falta ;)

Joaquín dijo...

Hola, el otro día mientras hacía cola en la caja del Híper, unos niñatos menores de edad, tipo "canis", para pagar cuatro cosas sacaron del bolsillo uno de esos billetes de 500. La cajera no se lo pudo aceptar. ¿De dónde lo sacarían? Tengo en la cartera uno de 100 y ya es una jaqueca.

Rictus Morte dijo...

Hola Joaquín. Esta mañana estaba comprando en un Aldi que hay por los Remedios y una señora que iba por delante en la caja estuvo a punto de comprar cuatro cajas de pilas vacías. La cajera se dio cuenta, y lo dijo -que es importante-. Habían mangado el contenido dejando el continente. Y no quiero decir que los canis habían mangado el billete de 500 euros... Quizá sólo lo estuvieran blanqueando ;/