08 marzo 2007

Un hilarante poema

Os transcribo un poema, no es mío, es de Joaquín Abati, creo. Yo lo leí por primera vez en una recopilación de Ussía. Es muy bueno. Me ha dado la idea Zorro de Segovia

EL CONDE SISEBUTO

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.
Perteneció a un gran señor
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto,
y su esposa, Leonor,
y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
atendía por Mariana.
Y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y el hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,
noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.
Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!
Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
-¡Me ha dado mico mi amada!
-exclama-. ¡Vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende el brazo, y tropieza
¡con la cuerda de una escala!
-¡Ah!... -dice con fiero acento.
-¡Ah!.. -vuelve a decir gozoso.
-¡Ah!.. -repite venturoso.
-¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.
Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde, la Pepa.

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
le seca bien con serrín.
-Lisardo ... mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,
¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿que sientes, Lisardo amado?
Y él responde: -Siento frío.
-¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esa manta.
-Ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
-Yo te adoro como un niño.
-Mi pasión raya en locura,
si no me quieres, me mato.
-La mía es un arrebato,
si me olvidas, me hago cura.
-¿Cura tú? ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases, ¡
en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es un padre muy bruto,
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.
-Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cojen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
-¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.
Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...
-¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?. ¿dónde?
Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
También quedó el conde loco
de resultas del espanto,
y el perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.
Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,
de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,
de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,
que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.

17 comentarios:

El Cerrajero dijo...

[aplausos]

¡Qué arte!

xDDDDDDDDDDDDDDDD

gilgamesh dijo...

Yo conocí a Berenguela, pero pese a todo lo que le insistí, no logre nunca que me contase lo que había de cierto en las leyendas sobre aquel castillo familiar abandonado a cuatro leguas de Pinto, y treinta de Marmolejos ( joder que lejos )

QRM dijo...

Es una maravilla. Y me lo contaba mi abuela cuando era pequeño. Pero no sabía nada del autor.
Tiene un ritmo y un gracia estupendos.
Saludos amigo, en el día de la dignidad y de la furia.

Persio dijo...

¡Ah, buenísimo!
Lo de la camiseta y el Congo, le da un toque muy actual...
Saludos

Jesús Sanz Rioja dijo...

A mí me lo recitaba mi tía, y me lo aprendí de memoria, con alguna variante. Es una buena parodia de los romances que aprendían las niñas bien.

marce dijo...

Es la primera vez que leo la palabra "marmolejo" en un blog y en vez de darme ganas de llorar me rio.

Saludos Rictus! inoperable sigo.

COLOMBINA dijo...

hola rictus, es genial abati, nunca había leido nada de él y me ha encantado, a ver si busco algo y me río un rato.
saludos

Rictus Morte dijo...

Me alegro de que os haya gustado. Para ser claros tampoco sé nada yo del autor. Me escribió Zorro de Segovia que en un comment su nombre y he creído en él. Bueno eso de creer en las personas. Fiarse de un astuto zorro, no sé yo... ;)

Claudedeu dijo...

Sale en "Coñones del Reino de España" de Alfonso Ussía. Para los amantes de la poesía satírica, un libro imprescindible. Y desde luego, el romance del conde Sisebuto, junto a los de Campmany, de lo mejor ;)

Claudedeu dijo...

Se me olvidaba comentar: te agrego a los enlaces del Guadalmecín, ahora que los estoy renovando ;)

Saludos.

Rictus Morte dijo...

De ahí lo saqué yo. Y recordarte que don Jaime publicó un libro similar, "El jardín de las víboras". Gracias por el enlace, cuando me ponga yo con el tema también te enlazaré -esto de ir a los cyber y no tener carpeta de favorito hace que, al final, sólo consulte los blogs que tengo ya enlazados-. Un saludo

Pasión Española dijo...

¡Es genial!. No lo conocía,y me ha gustado tanto que se lo "copio" para estrenar un blog.

Saludos.

Anónimo dijo...

Mi abuela, catalana, me lo enseñó cuando era pequeña (con algún que otro cambio). Algo que para mí era único, algo que parecía de cientos de años atrás, está ahora en internet y cientos de personas cuentan que ellos, también, lo saben de pe a pa!

Anónimo dijo...

Hola! Fijate si el autor no es Juan Pérez Zúñiga! Es que buscándolo en you tube, hay una grabación que dice que está narrado por su propio autor, y nombra a aquel poeta español.

Rictus Morte dijo...

Anónimo me alegra que las cosas buenas sean conocidas por todos aunque no reporten ningún beneficio económico al autor, del que ni siquiera se sabe el nombre. Investigaré como pueda si es de Juan Pérez Zúñiga

Anónimo dijo...

me lo aprendí hace siglos para un fin de curso y me daba tanta risa que no pude recitarlo entero

Neus dijo...

Me encanta que se recuerde por esta poesia a las abuelas y tías.
Hay cariño en ello.
Buena memória, y satira por el autor que támpoco conozco.