05 marzo 2007

Un hueco en el estómago

Estos días estaré muy ocupado, y para no dejar vacíos en el blog -aunque un hueco en el estómago, ahora que estamos en cuaresma, hasta es conveniente-, tiro de poemas. Aunque éste me plantea a mí serias dudas pues no es que sea muy entretenido y, así entre nosotros, parece un tocho difícil de leer...

Satisfecho, camino por la vaguedad
del infinito en un punto determinado
que concreta mi existencia. Un ser animado
hecho del barro en la nada y la vaciedad
que repletaban la primera soledad
del Universo. Un ser que ha sido destinado
a poblar con su inteligencia, y primado
a cualquier criatura de bondad o maldad.
Satisfecho. Dios nos concedió la existencia
y la Ley Natural con la que a su presencia
colegimos. Completo me hallo en el hastío,
completo en las dudas que a los cuerpos afligen.
Satisfecho pues la soledad, el vacío,
son sino recuerdos del alma en el origen.

3 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Te guardamos la trinchera, no te preocupes ^_^

gilgamesh dijo...

Rictus, si tú has escrito esto,mi enhorabuena. Aunque no estoy de acuerdo con lo de que la soledad y el vacío sean recuerdos del alma en el origen. Creo más bien que son incentivos para seguir buscando algo o alguien que los llene, nos haga sentir completos y felices.
He dicho.

Rictus Morte dijo...

Lo bueno que tiene la poesía es que puedes interpretar a tu gusto lo que no está claro. O más bien que ves en lo que está escrito un reflejo de lo que eres, o de lo que piensas -algo parecido a los dibujos tan famosos de los psicoanalistas-. Lo malo es que esto sirve de excusa para que algunos críticos digan muchas tonterías -que no es el caso en absoluto, querido Gilgamesh-.

Entre tú y yo, y todos los que leen, no vamos muy desencaminados en la interpretación del poema. Porque no me refiero yo con esos "recuerdos del alma en el origen" a la nada de la que partió el Creador, sino "a sus manos" con que creó a las almas y en las que nos sostuvo