30 mayo 2007

Los pájaros perdidos

Aquí termino con "Los pájaros perdidos" de Rabindranath Tagore. Si os gusta os podéis comprar el librito, no es muy grande, y elegir vosotros otros pensamientos. Hay poéticos, filosóficos, morales. Yo casi siempre me fijo en los dos últimos, por lo que esta selección es muy subjetiva.

-Lo grande no teme ir junto a lo pequeño. Lo mediocre siempre va solo.

-Al canal le encanta pensar que los ríos existen para traerle agua.

-Tienes faena o no la tienes. Lo malo es cuando te pones a decir: "He de hacer algo".

-El agua centellea en la tinaja y se oscurece en el mar. La verdad, si es pequeña, tiene palabras de luz; la grande es un enorme silencio.

-El que se ocupa demasiado en hacer el bien nunca encontrará tiempo para ser bueno.

-Odiaron y asesinaron, y los hombres les alabaron. Pero Dios, avergonzado, se apresuró a esconder su recorrido bajo la verde hierba.

-La sombra marcha hacia la luz, la ceguera lo hace hacia la muerte.

-Me avergüenza la alabanza porque la mendigo en secreto.

-Muchacha, tu sencillez, como el azul del lago, revela tu profunda verdad.

-La música roza lo infinito en el aire, la pintura en la tierra. La poesía lo roza en el aire y en la tierra, porque sus palabras tienen un sentido que camina y una música que se eleva.

-Los hombres pueden ser crueles, pero el hombre es bueno.

-El mundo no hace agua, porque la muerte no es una grieta.

-¡La vida se enriquece con el amor que se ha perdido!

-Quienes lo tienen todo menos a ti, Dios mío, se burlan de los que no te tienen más que a ti.

-Las coces no levantan las mieses; sólo levantan el polvo.

-Que sólo vea las espinas quien tenga ojos para la rosa.

-Adorna con oro las alas del pájaro y ya no podrá volar hasta el cielo.

-Desde la perspectiva del corazón la distancia nos es inmensa.

-El río de la verdad fluye por un cauce de mentiras.

-Cuando es animal, el hombre es peor que el animal.

-Por mucho que aumente su poder, la mentira nunca puede llegar a ser verdad.

-Vivimos en el mundo cuando amamos.

-Dios, lleno de amor, besa lo finito, y el hombre, lo infinito.

-Cruzas tierras desérticas durante años interminables,pero siempre llegará el momento.

-¡No permitas que te avergüence, Padre, tú que exhibes tu gloria en tus hijos!

-¡Líbrame de mi pasado sin cumplir, que se cuelga a mi espalda y me hace tan difícil la muerte!

24 mayo 2007

Rabindranath Tagore

He estado algunos días ausentes de internet, y es que la vida a veces es caprichosa y te empuja a donde no quieres. Han pasado algunas cosas interesantes entre tanto: el Sevilla ganó la UEFA; el Milan ganó tristemente al Liverpool en la final de la Liga de Campeones; se dicen cantidad de barbaridades con eso de las elecciones... La insinuación de Bermejo, por ejemplo, sobre el gusto de Aznar por beber. A mí no me parece mal que se insinúen cosas, porque insunuarlas no es decirlas. Así yo puedo insinuar que el tal Bermejo es un cretino, y que maneja el ministerio como los nazis las SS, mas no lo digo, sólo lo insinúo.

Pero dejando de lado estas pequeñeces, me propongo resarciros con algunos pensamientos de Rabindranath Tagore que he rescatado de su libro Los pájaros perdidos. Espero que os gusten:

-Nunca ves quien eres; sólo ves tu sombra.

-¡Encuéntrate a ti misma en el amor, belleza, no en las mentiras del espejo!

-Dios se reconoce a sí mismo en la creación.

-Las estrellas no temen parecer luciérnagas.

-Una mente ágil pero egoísta lo penetra todo, pero no mueve nada.

-La vida se nos entrega y la merecemos entregándola.

-Estamos muy próximos a lo grande cuando somos grandes en humildad.

-Al gorrión le da lástima el pavo real por tener que ir arrastrando tanta cola.

-El huracán busca pasar por donde no hay camino, y su búsqueda termina siempre en la nada.

-Lo perfecto adquiere belleza por amor a lo imperfecto.

-Qué pequeña eres, brizna de hierba. ¡Pero tienes la tierra a tus pies!

-Dios aborrece los grandes reinos, pero nunca las flores pequeñas.

-El mal no puede soportar su derrota, pero el bien sí.

-Interpretamos mal el mundo y luego afirmamos que nos engaña.

-Cada niño trae el mensaje de que Dios confía aún en el hombre.

-El hombre levanta murallas contra sí mismo.

-No insultes a tu amigo atribuyéndole méritos relativos.

-¡Dios se avergüenza cuando los prósperos se ufanan de sus favores!

-El hombre se sumerge entre el bullicioso gentío para ahogar el clamor de su propio silencio.

-Se aprecia el camino ruidoso porque no se ama el camino.

-Una brizna de hierba es digna del vasto mundo en donde crece.

-No son golpes de martillo sino el canto del agua lo que da a los guijarros su forma perfecta.

-Hablar claro es fácil cuando no va a decirse toda la verdad.

-Lo posible pregunta a lo imposible: "Dónde vives?". "En los Sueños de los inútiles", le contesta éste.

-Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás la verdad fuera.

-Las raíces, escondidas bajo tierra, no exigen ningún premio por los frutos de las ramas.


Voy a interrumpir ya la lista de estos pensamientos que se hace larga, pero aún así es provechosa. Otro día pondré unos pocos más.

12 mayo 2007

Ahora que hay elecciones

De manera parecida hacía ver Sócrates que no se saca provecho alguno de hacerse pasar por rico, valiente y robusto, si uno no lo es en la realidad, puesto que, nombrado para cargos superiores a sus fuerzas, sin poderlos cumplir, mas con apariencias de capacidad, no encontarará indulgencia. "Quien persuade a que le prestes dinero u otra clase de bienes y desaparece con ellos es sin duda alguna un bribón; pero lo es muchísimo más el hombre sin valor cuya desvergüenza llega al extremo de intentar convencer que es capaz de dirigir una ciudad."

Socráticas de Jenofonte

08 mayo 2007

Jenofonte

Pensando en los disturbios que se han producido en Francia tras la victoria de Sarkozy he recordado lo que escribió Rabindranath Tagore: El mal no puede soportar su derrota, pero el bien sí.

Y ya que me he puesto con política y que Pepín Blanco ha reconocido los pactos con ETA, recomiendo un libro de Jenofonte, La expedición de los diez mil o Anábasis en el que el mismo Jenofonte, cuando un ejército de diez mil griegos contratados por Ciro -eran mercenarios y hombres libres- se había quedado en medio de Persia tras la muerte en batalla de Ciro contra su hermano el rey Artajerjes, y tuvieron que emprender el regreso a Grecia en medio de una tierra plagada de enemigos, se levantó entre los griegos y habló así:

No consideréis desventaja el que las tropas de Ciro, antes de vuestra parte, se hayan pasado al enemigo. Son todavía más cobardes que los vencidos por vosotros, pues huyeron al campo de éstos abandonándonos a nosotros. Y a quienes estén dispuestos a iniciar la fuga es mucho mejor tenerlos en frente como enemigos que a nuestro lado. [...] ¿Es preferible llevar de guía a Tisafernes, cuyas maquinaciones vemos, que no a hombres cogidos por nosotros, a los cuáles ordenaremos que nos guíen haciéndoles ver que si nos engañan se exponen a perder la vida?

03 mayo 2007

Churchill

Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».

Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos, largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntáis:¿Cuál es nuestra política?. Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.

Me preguntáis; ¿Cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra:Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia. Tened esto por cierto; no habrá supervivencia para todo aquello que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.

Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: «Venid, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas».

Discurso de Churchill a la Cámara de los Comunes, 13 de mayo de 1940

Una curiosa profecía

Encontré, buceando entre libros, una curiosa profecía sobre Iberia. Las profecías hay que tomárselas con curiosidad, y ya está. Y ésta es muy curiosa. Es de un ermitaño francés, Bug, de la aldea de Milhas, muerto en 1846 a edad muy avanzada, famoso por su don de profecía:

Iberia, veo crecer tu poder, nada podrá detener la elevación de tu destino. 700 años de guerras formaron de ti el imperio más grande que se ha conocido. Combatida por la tempestad de los partidos y la ambición de los extranjeros, lucharás, te costará sangre, tesoros, edificios... pero llegará el día de la paz, recuperarás tu poder y tus anteriores pérdidas, tu esplendor se extenderá hasta las regiones más remotas. Una guerra europea anunciada por muchos profetas, acompañada de peste y otras plagas, llevará sus estragos y terror por todas partes. Un formidable gigante saldrá de las regiones del hielo y seguido por un ejército innumerable marchará a la conquista universal. Durante esta guerra, que durará cuatro lustros, se levantarán multitud de sectas, entregadas al gigante moscovita, que arruinarán las naciones. Los católicos se refugiarán en Iberia, aumentando su poder. Entonces el Tajo producirá un guerrero valiente como el Cid y religioso como Fernando III el Santo, quien con el estandarte de la fe reunirá un gran ejército y saldrá al encuentro del formidable gigante que vaya a conquistar la península; los Pirineos serán testigos de la mayor batalla que han visto los siglos; durará tres días. Los enemigos huirán aterrados. El héroe del Tajo mandará suspender la carnicería, para que tengan tiempo de arrepentirse. El ejército victorioso, protegido por Dios, llegará hasta el río Neva. En todas partes triunfará la fe católica y hará la felicidad del género humano. ¡Dichosos los que conozcan esta edad de oro!