07 junio 2007

In memoriam

Hace poco que se ha muerto un familiar cercano, la hermana de mi madre -nunca se es demasiado joven para morir-, y le voy a rendir tributo en el blog con poemas, pues mis oraciones, por descontado, las tiene más que comprometidas de por vida. Son poemas sobre la muerte, pues nada hay más cercano a la vida, que cantar a una de ellas es lo mismo que ensalzar a la otra. El primero de los poemas mío, luego ya vienen los grandes:

"Un amargor sin sentido,
un cocerse a fuego lento,
un acoso -sin respiro-,
un corazón mustio y seco
dejan los que yacen yertos.

Un estertor, un quejido,
un silencioso lamento,
un llanto quedo, un suspiro,
en el alma un hondo hueco
heredamos de los muertos."

Jorge Manrique:
"Recuerde el alma dormida,
abiue el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,

quánd presto se va el plazer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parescer,
qualquiere tiempo passado
fue mejor."

Comendador Escrivá:
"Ven, muerte, tan escondida
que no te sienta comigo,
porqu’el gozo de ir contigo
no me torne a dar la vida.

Ven como rayo que hiere,
que hasta que ha herido
no se siente su ruido
por mejor hirir do quiere.
Assí sea tu venida;
si no desde aquí me obligo
qu’el gozo que havré contigo
me dará de nuevo vida."

Garcilaso de la Vega:
"¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
llevadme junto el mal que me dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes."

Quevedo:

"Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día;
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.

Si agradable descanso, paz serena
la muerte en traje de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.

¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar piadosa viene
espíritu en miserias anudado?

Llegue rogada, pues mi bien previene;
hálleme agradecido, no asustado;
mi vida acabe, y mi vivir ordene."


Amor constante más allá de la muerte

"Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado."

Gabriel Álvarez de Toledo

La muerte es la vida

"Esto que vive en mí, por quien yo vivo,
es la mente inmortal, de Dios criada
para que en su principio transformada
anhele al fin de quien el ser recibo.

Mas del cuerpo mortal al peso esquivo
el alma en un letargo sepultada,
es mi ser en esfera limitada
de vil materia mísero cautivo.

En decreto infalible se prescribe
que al golpe justo que su lazo hiere
de la cadena terrenal me prive.

Luego con fácil conclusión se infiere
que muere el alma cuando el hombre vive,
que vive el alma cuando el hombre muere."

Bécquer:
"¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos."

César González Ruano:
"Alguien, cuando pase el tiempo,
y encuentre mi calavera
el tiro que no me he dado
buscará en la sien entera.
Y en las cuencas de mis ojos
querrá adivinar tal vez
lo que ví... cuando veía
y que nunca miré.

A ese piadoso erudito
que busque el paso borrado
-¡un débil paso terreno!-
de la vida de un cansado
de sí mismo, quiero dar
esta confesión tardía
resuelta en un epitafio,
pues que puedo todavía.

Vino, venció. Fue vencido
en lo que quiso vencer.
Escribió, y en el tintero
dejó lo que quiso hacer
por hacer lo que quisieron.
Y se fue."

Sobre quién era aquel que dijo....


Miguel Hernández:

"El cementerio está cerca
de donde tú y yo dormimos,
entre nopales azules,
pitas azules y niños
que gritan vívidamente
si un muerto nubla el camino.

De aquí al cementerio, todo
es azul, dorado, límpido.
Cuatro pasos y los muertos.
Cuatro pasos y los vivos.

Límpido, azul y dorado,

se hace allí remoto el hijo."


Y termino con otro mío:

"A vivir soy condenado
con la gracia de la muerte.
Un cuerpo es feliz si inerte
su alma Dios ha reclamado."

5 comentarios:

irichc dijo...

Mi pésame.

Militos dijo...

Lo siento mucho. En mi familia hemos perdido cuatro parientes cercanos en año y medio.
Algo tendrá la muerte que tan bonitas poesias se le han dedicado.
Siempre he pensado que la poesia tiene algo de oración. La buena y bonita, claro.

gilgamesh dijo...

Bueno rictus, lo bueno de la muerte es que nos permite ver de que madera están hechos en realidad la gente que nos rodea... y tú has visto a alguien querido morir con cariño y dignidad, y has conocido como es tu familia y los amigos que tienes.
No ocurre nada malo, para el hombre bueno, dijo...Platón.
Un saludo

Rictus Morte dijo...

Gracias a los tres, no era tampoco mi intención atraer vuestro consuelo. Lo cierto es que me lo tomé muy bien, como murió "como Dios manda". Eso era lo único que me preocupaba.

Siento esas pérdidas, Militos, a veces como que todas las desgracias vienen juntas. Un buen soneto de oración, que creo que conoces, es ése que comienza:

"No me mueve mi Dios para quererte
el Cielo que me tienes prometido..."

Magnífica frase, Gilgamesh. Hoy vuelvo a Sevilla, ya te veré por allí, tenemos una cerveza pendiente y la final del Sevilla...

Persio dijo...

¡Excelentes! Gracias por tan buena poesía.
Mi pésame a tu familia, Rictus.

Un fuerte abrazo