25 septiembre 2007

Amores amargos

Tengo que contestar a unos premios, estoy pendiente un post sobre la calidad de vida, otro que también tengo pensado, he de visitar muchos blogs y los estudios empiezan a aplastarme el poco tiempo libre que tengo. Lo sacaré todo adelante, pero con paciencia.

Así que mientras tanto, con la secreta esperanza de tener en tres o cuatro semanas internet en casa, os dejo este débil soneto que escribí claramente inspirado por Baudelaire. Espero que os guste, no se trata de ninguna experiencia personal, se me ocurrió poner este post ayer cuando estuve hablando con una compañera de las parejas.

Muchas veces, decía ella, están juntos por pura inercia, y a veces aparece un tercero que la destruye. Muchas veces, pienso yo, falta verdadera valentía, y ese tercero no destruye la pareja, sino que uno de los miembros de la pareja prefiere la seguridad de estar con el otro y no dejarle hasta que no aparezca algo mejor, por lo que se engaña así mismo y a su pareja.


Llora, llora hasta llenar este vaso
con tus lágrimas, luego tu amargura
me beberé, logrando así mi cura
de tu daño, de tu amor mi fracaso.

Y grita, grita fuerte hasta que acaso
mis tímpanos estallen. Tu locura,
mi sordera, serán nuestra armadura,
nuestra estrella será el negro ocaso.

¿Quién encendió la luz en la tiniebla?
¿Quién mostró el sol a mis rendidos ojos,
llama en la que los cuerdos desesperan?

La oscuridad ahora todo puebla,
y si el destino cedió a mis antojos
me hundió en su abismo. ¡Tan fúnebres eran!


Y por último una reflexión: la fe es la mejor forma de conocimiento, si no la única.

3 comentarios:

gilgamesh dijo...

no escribas en verso que me siento humillado, ya que no llego a mas de un trío, digoooo terceto

María dijo...

hola! llego de enlace en enlace... me ha gustado tu poesía!

Rictus Morte dijo...

Cada uno escribe como puede. Que yo sepa hasta ahora no has intentado nunca el verso. A lo mejor te sale bien, Gilgamesh ;)

Gracias María por tu visita, y me alegra que te haya gustado el soneto. Un poco "amargo", ¿no te parece?