23 enero 2008

Se hizo hombre

Una reflexión de Chesterton en "La incredulidad del padre Brown" que me recuerda a aquella frase, que dice más o menos: la gente que deja de creer en Dios acaba creyendo cualquier cosa.

La gente no vacila en tragarse cualquier opinión no comprobada sobre esto, aquello o lo de más allá. Ahora el arraigado escepticismo y racionalismo de la época, se echa encima como un mar y lleva el nombre de superstición. Es el primer paso con que se tropieza cuando no se cree en Dios: se pierde el sentido común y se dejan de ver las cosas como son en realidad. Cualquier cosa que opine el menos autorizado, afirmando su sentido profundo, se propaga indefinidamente como la perspectiva de una pesadilla. Un perro resulta una predicción, un gato un misterio, un cerdo una mascota, un bicho una insignia, resucitando con ello toda la ménagerie del politeísmo egipcio y de la antigua India: el perro Annubis, el gran ojiverde Pasht, y las sagradas y mugidoras vacas de Bashan; hasta caer en los dioses cuadrúpedos de los primitivos, comprendiendo elefantes, serpientes y cocodrilos; y todo ello por temor a tres palabras: "Se hizo hombre".

18 enero 2008

Un pirata en calzoncillos


Si hay algo que no me han dicho jamás las mujeres es: "Rictus, eres mi amante". No, alguna hay que me ha dicho que soy su héroe, eso sí, de manera temporal, ya se sabe que como héroe no duraría mucho, a la mínima me daría de baja en el Régimen Especial de Héroes y Fantoches de la Seguridad Social.

Y si soy su héroe -que yo creo que se refería más a su santo patrón- es porque mañana se examina la pobre de su oposición y se acuerda de mí, aún estudiando sin caer en la desesperación -si no contamos, claro está, los cinco intentos de suicidio por borrachera comatosa- y manteniendo buen humor. Pero no os dejéis engañar, que yo soy todo fachada. Si no caí en la desesperanza tampoco lo hice en la Esperanza, que bien que me dio calabazas...

Y ahora a punto de convocar mi oposición, los nervios empiezan a medrar entre mis compañeros -¡hola compañeros!-, que son casi todos del género contrario... Es decir, del opuesto al mío -mujeres, por si alguno duda de mi género-, no que ellos me hagan la contra. Dios quiera que todos saquemos plaza, pero no la misma...

A partir de ahora nada de nervios. Cabeza fría y culo caliente -por eso de estar todo el día sentado, claro-. Para lo segundo yo tengo mi truquito: unos gayumbos de pirata. Los compré el otro día, calzoncillos con motivos piratas de tibias y calaveras -skulls&bones-. Cuando me los puse esta mañana me sentía como un pirata: intrépido, aventurero, sin ley, codicioso, bebedor, mujeriego, asesino, traidor... La gente me miraba con temor, y volvía a producir entre las féminas el mismo efecto que antaño: ¡huían despavoridas! Alguna valiente me daba detrás con el bolso...

Como comprenderéis al volver a casa lo primero que hice fue cambiarme los calzones, porque si hay algo que no tengo es alma de pirata -ni culo de marica, por muy rojo y caliente que me lo dejara el golpe que ahí me dieron-.

Así que ánimo a todos, que no hay que agobiarse, sino estudiar ese puntito más que nos habíamos reservado para cúando saliera la convocatoria, o eso espero. De aquí comprenderéis porque no me paseo como antes, que ya lo hacía poco, por otros blogs, y por qué apenas actualizo el mío.