23 enero 2008

Se hizo hombre

Una reflexión de Chesterton en "La incredulidad del padre Brown" que me recuerda a aquella frase, que dice más o menos: la gente que deja de creer en Dios acaba creyendo cualquier cosa.

La gente no vacila en tragarse cualquier opinión no comprobada sobre esto, aquello o lo de más allá. Ahora el arraigado escepticismo y racionalismo de la época, se echa encima como un mar y lleva el nombre de superstición. Es el primer paso con que se tropieza cuando no se cree en Dios: se pierde el sentido común y se dejan de ver las cosas como son en realidad. Cualquier cosa que opine el menos autorizado, afirmando su sentido profundo, se propaga indefinidamente como la perspectiva de una pesadilla. Un perro resulta una predicción, un gato un misterio, un cerdo una mascota, un bicho una insignia, resucitando con ello toda la ménagerie del politeísmo egipcio y de la antigua India: el perro Annubis, el gran ojiverde Pasht, y las sagradas y mugidoras vacas de Bashan; hasta caer en los dioses cuadrúpedos de los primitivos, comprendiendo elefantes, serpientes y cocodrilos; y todo ello por temor a tres palabras: "Se hizo hombre".

2 comentarios:

Militos dijo...

De lo más actual nuestro admirado Chestertón. Es curioso como en una sociedad tan moderna, racionalista y avanzada como la nuestra, se vuelva a creer cada vez más en superticiones y brujerías.
Maravillosa la frase: "Se hizo hombre".
Saludos Rictus, adiós

Rictus Morte dijo...

Gracias Militos, aDios a ti también