02 febrero 2008

Simplemente Woody


Hola a todos, tan cerca de las oposiciones, y yo tan distraído...

Ya varias personas me han dicho que guardo cierto parecido cómico con Woody Allen. No sé si serán mis gafas, mi sentido del humor o mi autoflagelación constante... Lo cierto es que la tendencia que tengo a meterme conmigo mismo se debe a que antes lo hacía con los demás, y resulta que los demás, por algún extraño motivo, acababan ofendiéndose.

No sé que habrá de cierto en que me parezca a Woody, quizá ambos tengamos la misma inseguridad a la hora de acercarnos a las mujeres -y es que, gracias a la cirugía, hoy día uno nunca puede estar completamente seguro de que aquello sea una mujer-. A modo de ejemplo valga esta conversación que tuve en la biblioteca con una compañera, llamémosla M. Yo seré W. Y aunque "M" y "W" sean las iniciales en inglés de hombre y mujer respectivamente, en este caso W seré yo, el hombre -con un poco de imaginación me podréis ver como tal; si no, podéis intentar visualizarme con barba...-:

M: ¡Mira W! La guapa está sentada detrás tuya. ¡Dile algo ya! A este paso acabará el siglo y se lo terminarás diciendo a su nieta -la guapa es una chica que estudia en la biblioteca tremendamente hermosa, las malas lenguas dicen que hizo de modelo, y que me saca dos cabezas; si alguna vez se ha fijado en mí yo nunca me he dado cuenta de ello...

W: Pues como la nieta esté tan bien como lo está la abuela ahora me espera una vejez de lo más feliz... Así que me acerco a ella y le pregunto: "Hola, ¿estudias o trabajas? No, no me lo digas todavía. Déjame adivinar: en la biblioteca todos los días, un libro de oposiciones... Tú estudias, ¿a que sí?"

M: No, tonto, pídele algo, un lápiz por ejemplo.

W: ¿Un lápiz? Así que le diré: "Perdona, ¿tienes un lápiz?" Y si me dice que sí le pediré que me lo preste. Si me dice que no, le diré: "¡Uy! Pues yo tengo cinco por lo menos. Venga te doy uno..." Y si me dice otra cosa, ¡malo! Me bloquearé y me quedaré sin saber qué contestar. Espera, que voy a escribir todo esto que si no luego se me olvida...

M: ¡Qué tonto eres! Así no vas a conseguir nunca nada.

W: ¿Y qué quieres? Yo soy un ser balbuciente. Un "hola" tímido lo echaría todo a perder; mejor sería atacar de frente, mostrando seguridad, simpatía, aplomo. Así que voy a esperar a ver si encuentro antes esas tres cosas, que no sé dónde las he puesto. Puede que la seguridad y la simpatía las tenga en la mochila, porque en los bolsillos, por mucho que me mire, no hay nada. Pero el aplomo, ¡imposible! Siempre me lo dejo en casa, delante del espejo.

Pero no creáis que voy a la biblio a fijarme en las chicas que por allí andan. Mi verdadero objetivo es que sean ellas las que se fijen en mí, pero he acabado rindiéndome. En fin, que paséis buen fin de semana y nada más. Besos, sonrisas forzadas, abrazos y pellizcos.