05 julio 2008

Ostras, franceses y monos. El secreto de la evolución, y por este orden

Uno de los grandes problemas que se encontró Darwin al escribir su libro "El origen de las especies" fue descubrir porque en tantos millones de años éstas avanzaron tan poco, y en unos pocos miles el paso evolutivo fue tremendo. Sospechaba que la cuestión tenía que ver con el sexo: o ellas eran muy estrechas o ellos muy inexpertos. Y debido a la época machista en la que vivió él se decantó por entender que las hembras eran muy estrechas. Pero lo cierto es que ambos eran la causa pues los machos eran demasiado románticos y tardaron en comprender que la reproducción y el amor no tenían nada que ver.

Hubo un momento en que todo cambió, y fue gracias a unos pequeños moluscos. Y es que una ostra macho, viendo que no conseguía abrir el caparazón de ninguna hembra, se le ocurrió un día regalárles una piedra brillante. Era un último intento desesperado antes de optar por la misoginia, pero lo consiguió. Aquel año esa ostra macho consiguió ablandar el corazón femenino o, como entre ellas vulgarmente lo llaman, abrir la concha a toda hembra. Pronto empezaron a imitarle las demás.

Pues lo mismo les sucedió a los hombres en aquélla época en la que lucíamos dos rabos y que algunos dicen que éramos monos. Yo lo creo bastante improbable y afirmo que, aunque alguna vez me dé por subirme a los árboles, yo no procedo del mono. Más lógico y digno es pensar lo contrario, que los monos proceden de nosotros y así lo creo.

De hecho es muy probable que sean descendientes de un grupo de franceses que se perdió en la selva. Y no piensen que me caen mal los franceses. En mis antepasados hay franceses y belgas, pero tuvieron la suerte de emigrar a España y conocer a unas lindas españolas, mis tatatatatatarabuelas -algún tata hay de más, pero ¡qué quieren! A veces tartamudeo cuando escribo-.

Los franceses que se perdieron en la selva no tuvieron la suerte de encontrar españolas, y de ahí los monos. Y es que esta raza gabacha mejora mucho cuando sale del suelo patrio y se le quitan las tonterías chobinistas de las cabeza. Lo mismito les sucede a los vascos, también antepasados, cuando se quitan la chapela de la cabeza y se embuten en la bandera española...

Volviendo a la época en la que íbamos a cuatro patas, cuando todavía éramos capaces de evolucionar, gateando un señor por Atapuerca más pobre aún que yo -seguramente otro pariente lejano- y reflexionando sobre la teoría economicista del amor que tan sabiamente nos transmitieron las ostras, entendió que la única manera de ahorrar algo para tener con qué agasajar a las hembras y llegar al fondo de su corazón era prescindir por lo menos de un par de zapatos. Con lo que le costaban los zapatos podría comprar, al menos, unos pendientes de garra de oso. Gracias a este pariente mío empezamos a andar a dos patas y pudimos usar las otras dos para menesteres menos honestos.

Al igual que sucedió con las ostras, el resto de los machos comenzó a imitar a este genial antecesor mío y se produjeron algunas confusiones curiosas, ya que si algunos prescindían de los zapatos de las patas delanteras, otros optaron por hacerlo de los de las traseras, y comenzaron a andar boca abajo. Sobre todo en Australia. En fin, que esta es la historia de cómo dejamos de ser monosapiens y pasamos a ser homosapiens. Algunos fueron sapiens sapiens, otros sapiens proletarius, pero todos al final vulgaris.

6 comentarios:

Asun dijo...

Brilliant!!

Jesús Sanz Rioja dijo...

Cachondo.

Javier dijo...

Tienes imaginación y te aplaudo por ello. Supongo que el regalo que le hizo la ostra macho a la ostra hembra sería una perla, esa perla que enseñan sin pudor alguno cada vez que se abren.;)

Un abrazo y... me gustarón los versos que dejaste en el blog de monsierdesansfoy.

braincrapped dijo...

Ya advertía yo que vivimos en un planeta de monoZ xD

Monsieur de Sans-Foy dijo...

"Abrir conchas" es costumbre
de gentes civilizadas...
pues, de tanto estar cerradas,
acaban criando herrumbre.

Para gentes poco expertas,
mas, con ganas de aprender...
¿No habría que establecer
días "de conchas abiertas"?


Un saludo

Rictus Morte dijo...

Yo me apunto Sans-Foy al día de conchas abiertas -todo sea por hacerlo todo más fácil-.
Gracias Asun,Jesús,Javier y Braincrapped.