31 octubre 2008

La Reina, más reina que nunca

Después de la campaña que han formado contra la Reina por decir lo que piensa, en el libro de Pilar Urbano, yo rompo una lanza a su favor. Se esté o no de acuerdo con lo que opine ostenta no sólo el mismo derecho que los demás, sino más aún, porque tiene una responsabilidad por la posición en la que está y es una persona por ello, lo quiera o no, ejemplo del resto. Y esa responsabilidad es personal, no institucional, y estoy seguro de que muchos españoles se alegrarán de saber que su reina piensa como ellos.

22 octubre 2008

La cartera


Y no, a pesar del título del email, no es que me haya vuelto a encontrar dinero. Si fuera así sé que muchos empezarías a sospechar de mi habilidad para el latrocinio -y ya que se me acusa de emplear palabras extrañas, latrocinio significa robo-. Lo cierto es que es algo mucho más interesante. La persona que reparte el correo en mi barrio, que antes era un señor serio y con bigote, ahora es una muchacha grácil, guapa y pizpireta. Nuestro encuentro se produjo de manera casual, pero yo prefiero pensar que fue cosa del destino -y que de alguna manera estamos destinados el uno al otro, claro-.

Sucedió cuando tuvo que saltar una de las zanjas de mi calle en obras para llegar a mi portal. Dando un salto de bailarina de ballet consumada -en ese momento empezaron a aletearme las orejas- aterrizó a mi lado, agarrándose de mi brazo. Si lo hubiera previsto hubiera hecho pesas para que tuviera algo consistente a lo que agarrarse, pero lo que hay es lo que hay. ¿Quién lo hubiera podido prever? Hasta hace poco me afeitaba todas las mañanas y hasta me ponía mi ropa nueva para sacar la basura. Todo ello en previsión, pero en vista de que "Ella" -la que sea, lo cierto es que cualquiera vale- nunca terminó de fijarse en mí, y del tremendo gasto en cuchillas y espuma de afeitar -y ciertos lamparones en las mejores camisas- dejé de hacerlo.

¿Quién hubiera adivinado que me iba a tocar de esa manera tan prometedora la nueva cartera? Yo no, desde luego, ya sabéis que no me gusta eso de tocar a los demás. Y todo a pesar del consejo de mi amigo Alf: "hay que superar la barrera del contacto físico, Rictus, lo demás viene de corrido". A mí, si me tocan, quiero que lleguen hasta el final, ¡por eso tiemblo cuando un tío me da una palmadita en la espalda!

El hecho es que un ángel ha aparecido en mi vida, ¡y con uniforme! Ya sé que no es la típica faldita escocesa, o el traje de azafata, pero ella lleva un carrito amarillo, ¿y a saber qué secretos esconde dentro? A parte de facturas, que últimamente es lo único que trae el correo -y espero que no sea premonitorio si acaso acabamos juntos, que lo único que reciba a cambio sean facturas...-

Todas las mañanas, desde que me levanto hasta la hora de comer, me asomo a la terraza, suspirando de amor, esperando que llegue el correo para verla desde arriba. Me estoy haciendo famoso en el vecindario, sobre todo porque alguien ha pensado que no me decidía a saltar, y empezó a animarme desde el edificio de enfrente. Pero me he cansado, sinceramente, prefiero estar en la cama a esas horas del día en lo que lo único que se puede hacer es algo productivo. Tengo un plan, me voy a enviar una carta certificada.

Aunque hay que prepararlo bien, no sea que suba a mi casa a darme la carta y lo que se encuentre sea mi apartamento.Queda bien llamarlo apartamento, pero es un piso viejo de los Remedios cochambroso y mal amueblado, y esto no puede causar mucha impresión. Lo que voy a hacer es poner en el remite:

S.M. don Juan Carlos I,
Palacio del El Pardo s/n
Madrid.

¡Je, je! Reconocedlo, es ingenioso, esto seguro que la impresiona -aunque no recuerdo bien si, además de Franco que vivía en El Pardo, lo hace también el rey-. El único problema sería que ella fuese republicana...

16 octubre 2008

Thomas Jefferson

"¿Y puede pensarse que están seguras las libertades de una nación cuando le hemos quitado su única base firme, la convicción arraigada en la mente del pueblo de que tales libertades son un don de Dios, que no pueden ser violadas sin exponerse a su ira? Ciertamente, tiemblo por mi país cuando pienso que Dios es justo; que no puede dormir por siempre su justicia."

Este texto de Jefferson sobre la exclavitud, bastante en consonancia con el posterior de Lincoln, podría perfectamente aplicarse a la situación actual en relación con el aborto. Recientemente he recibido un email desde Hazte Oir donde se dice que un barco holandés abortista ha llegado a Valencia:

"La ONG holandesa "Mujeres sobre las olas", creada por la Doctora Rebbeca Gomperts, recorre el mundo visitando países a bordo de su barco "Langenort", donde se practican abortos "libres" a mujeres embarazadas de más de siete semanas al amparo de la legislación holandesa. Para ello embarcan previamente a las mujeres en algún puerto previamente seleccionado, y después salen hasta aguas internacionales bajo pabellón holandés, fuera del alcance de la legislación del país visitado."

En Sevilla ha saltado la noticia del nacimiento de un niño, seleccionado genéticamente, para curar a su hermano -un niño no querido por sí mismo-. Para ello han tenido que ser deshechados un montón de embriones -seres vivos-.

Como Jefferson, temo la justicia de Dios, pero confío en su infinita misericordia.

10 octubre 2008

La meada crítica

Hace tiempo que no escribo nada en el blog, pero para que nadie se sienta ofendido, hace tiempo que no escribo nada en ninguna parte. Esto de escribir es ponerse, que siempre surgen temas, pero ahora tengo el estado de ánimo pasivo y me dedico más a la lectura -el clima favorece estos hábitos-. Pero como ya sentía vergüenza de dejar tanto tiempo huérfano el blog de entradas, os haré referencia a una noticia que leí en Zpaterías rimadas, el blog de Sans-Foy, sobre el derecho a miccionar en la calle, que reivindican para sí un grupo de feministas, en su entusiasmado afán de emular al hombre hasta en aquello de quedarse calvo.

El movimiento que han iniciado lo han denominado "pixing", y lo único bueno de él es el soneto que le ha dedicado Monsieur Sans-Foy en su blog, al que podréis acceder en el enlace que os he puesto arriba. Su manifiesto -el color es cosa mía, pero cosa necesaria- es éste:

"Pixing es una manera de contribuir a la lucha feminista, centrándose en las formas cotidianas de sexismo a las que todas las mujeres somos expuestas día a día. Hacer pis en la calle, además de estar generalmente desaprobado por las autoridades, quienes penalizan el acto sin dar soluciones, está doblemente prohibido para las mujeres. ¿Por qué los hombres lo hacen tan orgullosamente mientras para nosotras es un símbolo de vergüenza?"

Por otro lado decir que el título del post se lo debo a "Luigi", de un comentario que hizo en en el blog de Santiago González sobre el mismo asunto. Mi única y pequeña contribución es ésta -muy pobre, pero ya os dicho que ando perezoso, y por eso procuro tumbarme con frecuencia-:

¿Orinar cual suele el hombre,
en la calle y con pirula?
Es muy normal que me asombre
porque hay que ser una mula
para querer emular
a los hombres al mear.