10 octubre 2008

La meada crítica

Hace tiempo que no escribo nada en el blog, pero para que nadie se sienta ofendido, hace tiempo que no escribo nada en ninguna parte. Esto de escribir es ponerse, que siempre surgen temas, pero ahora tengo el estado de ánimo pasivo y me dedico más a la lectura -el clima favorece estos hábitos-. Pero como ya sentía vergüenza de dejar tanto tiempo huérfano el blog de entradas, os haré referencia a una noticia que leí en Zpaterías rimadas, el blog de Sans-Foy, sobre el derecho a miccionar en la calle, que reivindican para sí un grupo de feministas, en su entusiasmado afán de emular al hombre hasta en aquello de quedarse calvo.

El movimiento que han iniciado lo han denominado "pixing", y lo único bueno de él es el soneto que le ha dedicado Monsieur Sans-Foy en su blog, al que podréis acceder en el enlace que os he puesto arriba. Su manifiesto -el color es cosa mía, pero cosa necesaria- es éste:

"Pixing es una manera de contribuir a la lucha feminista, centrándose en las formas cotidianas de sexismo a las que todas las mujeres somos expuestas día a día. Hacer pis en la calle, además de estar generalmente desaprobado por las autoridades, quienes penalizan el acto sin dar soluciones, está doblemente prohibido para las mujeres. ¿Por qué los hombres lo hacen tan orgullosamente mientras para nosotras es un símbolo de vergüenza?"

Por otro lado decir que el título del post se lo debo a "Luigi", de un comentario que hizo en en el blog de Santiago González sobre el mismo asunto. Mi única y pequeña contribución es ésta -muy pobre, pero ya os dicho que ando perezoso, y por eso procuro tumbarme con frecuencia-:

¿Orinar cual suele el hombre,
en la calle y con pirula?
Es muy normal que me asombre
porque hay que ser una mula
para querer emular
a los hombres al mear.

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