16 octubre 2008

Thomas Jefferson

"¿Y puede pensarse que están seguras las libertades de una nación cuando le hemos quitado su única base firme, la convicción arraigada en la mente del pueblo de que tales libertades son un don de Dios, que no pueden ser violadas sin exponerse a su ira? Ciertamente, tiemblo por mi país cuando pienso que Dios es justo; que no puede dormir por siempre su justicia."

Este texto de Jefferson sobre la exclavitud, bastante en consonancia con el posterior de Lincoln, podría perfectamente aplicarse a la situación actual en relación con el aborto. Recientemente he recibido un email desde Hazte Oir donde se dice que un barco holandés abortista ha llegado a Valencia:

"La ONG holandesa "Mujeres sobre las olas", creada por la Doctora Rebbeca Gomperts, recorre el mundo visitando países a bordo de su barco "Langenort", donde se practican abortos "libres" a mujeres embarazadas de más de siete semanas al amparo de la legislación holandesa. Para ello embarcan previamente a las mujeres en algún puerto previamente seleccionado, y después salen hasta aguas internacionales bajo pabellón holandés, fuera del alcance de la legislación del país visitado."

En Sevilla ha saltado la noticia del nacimiento de un niño, seleccionado genéticamente, para curar a su hermano -un niño no querido por sí mismo-. Para ello han tenido que ser deshechados un montón de embriones -seres vivos-.

Como Jefferson, temo la justicia de Dios, pero confío en su infinita misericordia.

2 comentarios:

Cowboy en paro dijo...

Si un iceberg se cruza en el camino de ese barco no se pierde nada, eso está claro.

Rictus Morte dijo...

Y si no siempre podemos jugar nosotros a hundir la flota :)