29 marzo 2009

Ricos, pobres y pobres resentidos


Desayunando en la calle San Fernando se nos acercó un señor muy simpático -y seguramente también buena persona, pero eso no lo pudimos descubrir-, que tenía en abundancia esa cualidad que admiro tanto en los hombres por carecer tanto de ella -y no, no es el pelo, que él también estaba clarete-: el desparpajo de hablar con desconocidos sin tartamudear. Una cualidad magnífica para ligar por la noche, si yo la tuviera... Aunque me parece a mí que para ligar como un profesional necesitaría también mejorar la visión nocturna y el sentido del oído, y por supuesto, un montón de implantes y cirugía estética. Pero no voy a hablaros de mí a los que tenéis la suerte de no conocerme demasiado.

El hombre en cuestión se nos acercó y nos abordó preguntándonos si sabíamos qué catedrales eran más grandes, en el mundo occidental, que la de Sevilla. Por supuesto yo salté de esa manera un tanto repelente y marisabidilla que me caracteriza y le dije que la de Sevilla era la tercera, por detrás de san Pedro y san Pablo. He de decir que se quedó un tanto admirado de la velocidad de la respuesta porque él lo acababa de descubrir -en mi mente aún resuena aquella frase de: "construyamos una catedral tan grande que los que la vieren nos tuvieren por locos". Él dijo que claro, que nosotros lo sabíamos porque vivíamos en Sevilla, pero que él vivía a 20 kilómetros -y al parecer allí aún no han debido llegar ni internet, ni las enciclopedias...

Pero se fue y repentinamente volvió corriendo para decirnos que todas las catedrales habían sido construidas por ricos, y la única catedral que habían construido los pobres era la Sagrada Familia. A pesar de que introdujo dos datos falsos -pues la Sagrada Familia no es una catedral, y a mí me parece que las catedrales suelen ser construidas por albañiles- lo que llamó mi atención fue el hecho de darle importancia a eso de los pobres en menosprecio de los ricos.

Yo, sin ser rico en absoluto, soy de los que opinan que hay ricos buenos y ricos malos. Al igual que hay pobres de todas clases -aunque en general la gente pobre es la que no tiene dinero o bienes materiales, también hay pobres de espíritu, pobres desgraciados, pobres ignorantes, pobres resentidos... es como una categoría más amplia-. Luego está la paradoja de la pobre niña rica, que nos llevaría a sesudos análisis que no vienen al caso.

Y suelen ser los pobres los que al mismo tiempo que aspiran a mejorar económicamente -no tanto moralmente que es lo que importa- y parecerse cuanto antes a los ricos, critican las cosas que hacen los ricos, y a los ricos en sí. Pero ¡alma de cántaro!, entonces ¿para qué quieres ser tú rico? Esta clase de pobre es la clase del pobre tonto, o del pobre resentido -no lo tengo muy claro-, y es de la que más abunda. Y no quiero decir que el tipo que nos encontramos esa mañana -vaya, ha pasado de ser señor, a hombre y ahora a tipo- sea así. Sólo que me lo recordó.

12 comentarios:

GKCh dijo...

Hola, Ric:

Me ha gustado tu reflexión, muy divertida, amigo. Y me ha recordado a los tebeos de la infancia, donde salían esos pobres caraterísticos, con los cuales era tan fácil simpatizar, pero que también escondían sus pequeñas maldades, como los ricos esconden (o no) sus desmedidos pecados. De aquellas historias me gustaba el caso del rico que se hacía pasar por pobre, o sea, el llamado 'rico excéntrico', que le gustaba vivir una jornada de pobre, entre harapos y basuras, pero a las siete iba el mayordomo a recogerle con el Rolls Royce.

Luego está aquello de si los ricos van o no al Paraíso. Están seguros de que los ricos no van al Cielo algunos intérpretes de la Biblia, en concreto se basan en las famosas palabras de Jesús ("Es más fácil que un camello...", mal traducidas, según dicen), mientras que el teólogo y visionario sueco Swendenborg sostenía que sí, que había ricos en el Paraíso.

Por otra parte, está claro que en Sevilla siempre hacéis las cosas a lo grande, eh. Puestos a hacer una catedral, que sea grande, 'ande o no ande'.

Un fuerte abrazo

Mariano Rodríguez dijo...

Hola, Rictus. Ya había leído esta entrada en mi mail, pero lo que no había visto es la impresionante apariencia de tu blog. Aunque lo importante sea el contenido, hay que reconocer que los adornos no están nada mal. Felicidades. Cómo se nota que ya tenemos ordenador en casa. Je, je.

Y ya que estamos con los Evangelios, provecho para recordar lo que, por otra parte, es evidente: que la riqueza sólo es obstáculo para la salvación cuando degenera en codicia, y que la pobreza sólo abre las puertas del cielo cuando culmina en desapego de lo material por amor a Dios. Como queda reflejado en tu historia, hay pobres que son ricos y la vida rara vez es blanca o negra... excepto para quienes piensan por medio de tópicos. Salud.

Rictus Morte dijo...

Pues nada, gracias a los dos. Iba yo a decir algo parecido, Mariano. Sobre todo porque el Evangelio dice que nada es imposible para Dios. Y hay muchos ricos que viven despegados de sus bienes y muchos pobres que adoran lo poco que poseen. Vivir desprendido de los bienes materiales es lo que importa. Que no sustituyamos a Dios por ellos y que estos no supongan un obstáculo en nuestro trato con Él.

Gilbert, me alegro que te divierta porque creo que lo único que pretendo es tener un poco de sentido del humor. Ponerse en lugar del otro es buena cosa si se hace de verdad, y no como el rico de la historieta.

Mariano, ¿has visto? Es que blogger ha facilitado el asunto un montón. Me parece que tendría que poner la letra más grande. Aún así esto del blog se lleva su tiempo.

Un abrazo a los dos.

Lupiáñez dijo...

Sí, yo tb creo que había leído esto antes, aún así me sigue gustando. Lo que no me gusta es que se pongan dibujos o fotos en los textos. Quiero decir que hay gente que puede acabar viendo los dibujos y no leyendo el texto.

Un saludo

Al Neri dijo...

Eso es precisamente lo malo del marxismo, que no defiende la justicia, sino que los pobres se impongan a los ricos por venganza y por odio.

Aprendiz dijo...

Puff, no hay nada peor que alguien resentido, rico, pobre, o sea por el motivo que sea.

Rictus Morte dijo...

Allá cada cual, Lupiáñez. No soy mucho de ilustrar, pero realmente los párrafos cortos, una foto, espacios entre líneas y la letra más grande hacen que leer delante de la pantalla sea un poquito más cómodo.

Al Neri, no iban los tiros por lo del comunismo, pero es verdad. El comunismo supuestamente pretende igualar a las personas, pero por abajo: todos pobres.

Pues hay de resentidos en el mundo, Aprendiz, que ni te cuento. La gente parece que prefiere no ser feliz, tener siempre un motivo para estar a malas. ¡Cuánto sentido del humor -y común, claro- falta en este teimpo!

Por cierto, que me he quedado sin internet en casa, así que todos mis propósitos de llevar un blog actualizado y visitaros con frecuencia... En propósito quedaron.

Un abrazo

GKCh dijo...

Gracias por el comentario, Ric. Espero que lo del 'ordeñador' sea poco y temporal.

No supe lo de FJL hasta ayer, pero creo que tienes razón: vamos a ver qué pasa, pero a mí me da que si que terminará yéndose.

Un fuerte abrazo, amigo.

GKCh dijo...

Hey, Ric.
¿Dónde andas? Claro, ya lo sé. Estuviste en la 'madrugá' y estás exultante. Espero que sea eso o algo tan bueno como eso y no se trate del ordenador.
Recibí tu divertido relato de los indios. Ya te comentaré, vía correo electrónico.
Si puedes, pásate por aquí, amigo.
Un fuerte abrazo y que todo te vaya muy bien

Militos dijo...

El resentido, sea pobre o rico, sólo siente que los demás no sientan como ellos.
Rictus te he dejado un premio Dardos, porque siempre, entre bromas y no bromas, das en la diana. Es del 12 de abril y está en de dentro.
Un beso

Jesús Sanz Rioja dijo...

Como concluía Arniches en uno de sus sainetes: "si este pobre fuera rico, ¡pobres pobres!"

GKCh dijo...

Hola, Ric:
Esto ya me preocupa un poco. Espero que no te haya pasado nada, amigo. da señales de vida, o señales de humo con la pipa...
Por cierto, Ric, tienes unos premios a tu nombre en mi blog, por si deseas aceptarlos y ponerlos en el lateral de tu estupendo blog.
Un fuerte abrazo