27 mayo 2009

Un premio con buen gusto


He recibido un premio de Gilbert-aunque lo cierto es que he recibido suyos tres premios seguidos-, y como no puedo enredar mucho simplemente aprovecho un poema que escribí hace tiempo, y que viene que ni pintado, para recogerlo con cierta dignidad. Y como es la hora de comer, ¡que aproveche!





¿Quién libremente el cadáver tortura?
¿Quién lo retuerce, lo rompe, lo raja,
lo quema, lo quiebra, lo resquebraja
y cuece la carne y el hueso tritura,


y luego aquel corte con puntos sutura?
¿Quién cruje la tibia, el diente desgaja,
el cuerpo vacía y luego amortaja
y raspa la piel y el pelo rasura?


¿Quién, en fin, puede abrasar los despojos
con tal libertad, sin pena o castigo,
y hacerlo ante los apremiantes ojos


del juez, y recibir de tal testigo
no condena, sino elogio rastrero?
¿Quién puede hacerlo sino el cocinero?

3 comentarios:

GKCh dijo...

¡Magnífico soneto, Ric!

Estás hecho todo un Quevedo de los blogs. me ha encantado. está muy bien escrito y, como dices, viene que ni pintado con el premio. Enhorabuena por el premio y por el soneto, poeta.

Celébralo con un buen plato y ¡adelante! A ver si te vemos más por aquí, amigo, que te echamos de menos.

Un fuerte abrazo

Ignacio dijo...

Si es bonito

Rictus Morte dijo...

Gracias Gilbert, pero lo cierto es que no estoy muy orgulloso del soneto. La acentuación de los versos no es la correcta y trastoca horriblemente el ritmo en los tercetos. Por otro lado tampoco me importa mucho que no sea perfecto, y si te gusta ya merece la pena.

No diría yo que es bonito; gracioso tal vez, y un poco macabro...

Un abrazo