12 junio 2009

Lao Tse


Lao Tse se marchaba de su ciudad, Khu, porque le molestaba que sus vecinos le estuviesen siempre pidiendo consejo. Así que cerró su casa y se fue sin decírselo a nadie. Cuando llevaba un largo rato andando miró hacia atrás y vio que le seguían todos sus vecinos a lo lejos. Se paró y cuando llegaron a su altura les preguntó:

- ¿Qué queréis de mí?

- Que nos des consejos.


Así que Lao Tse se subió a una piedra y les dijo (va de memoria y ya se sabe que pasa cuando uno tiene la memoria en las oposiciones... Que se acuerda de todo menos de las oposiciones, claro): "Sólo un consejo os voy a dar, y es que todo lo que necesitáis saber lo tenéis en vuestras cabezas. La memoria y el olvido. La memoria para acordaros de olvidar a todos aquellos que os hayan hecho algún mal, y para olvidar todo el bien que hayáis podido hacer. Sólo tenéis un deber para con los demás, el amor. Y sólo tenéis un deber para con vosotros mismos, la indiferencia. Todos los demás deberes de los que se hablan son fantasía..." Y les siguió hablando un rato repitiéndoles estas cosas y contándoles otras. Luego se fue y no volvieron a saber más de él.


Lao fue un filósofo chino del siglo VI antes de Cristo, coincidiendo con Confucio. Otros piensan que fue del IV o III antes de Cristo y no coincidió nunca con Confucio, aunque se cuenta que Confucio quedó impresionado. Y era una época en la que los filósofos procuraban vivir como pensaban.

4 comentarios:

Ariovisto dijo...

¡Qué majo el Lao Tsé éste! Sin duda debía tener la mente más clara que una sopa benedictina.

Gracias por tu visita.
(He visto que me tienes enlazado.. ¡eso se avisa! Bueno, ya te echo el lazo en el mío)
Saludos

E. G-Máiquez dijo...

Qué maravilla lo de la indiferencia con uno mismo. Kierkegaard aconsejaba la subjetividad para los demás y la objetividad para con uno. No es lo mismo, pero casi, y ambos magníficos consejos. Gracias (a Lao-Tse y a ti).

GKCh dijo...

Hola, Lictus Molte...
Digo, Hola, Ric (es que se me ha pegado el acento chino):
Muy buenos consejos los de Lao-Tsé. La práctica, ya se sabe, es más difícil...
¿Conque opositando, eh? Pues que haya mucha suerte, amigo, que bien te la mereces.
Un fuerte abrazo

Rictus Morte dijo...

Ariovisto, yo enlazo sin compromisos ;)

Gracias a ti, Enrique. De acuerdo con Lao y con Kierkegaard -al que procuro leer poco a poco-. Por cierto que si te das cuenta las filosofías "morales" no hacen más no hacen más que intentar llegar con la razón a lo que Cristo ya nos enseñó. Desde Él no hay novedad en este aspecto. Lo que dicen los demás son refuerzos, concreciones, redundancias... aunque siempre viene bien redundar en lo positivo.

Gilbert, ya te contaré, lo mío es la oposición a nivel profesional, casi casi como el PP...