31 agosto 2009

Aido a pastar

Hoy circula por foros, charlas y emails una frase de Hitler:

"Un judío, independientemente de su edad, claro que es un ser vivo; ahora bien no puede afirmarse que sea un ser humano, no hay base científica para ello".

Lo cierto es que no sé muy bien si es no de él. No lo he comprobado. Bien pudiera serlo porque refleja su pensamiento. Pero incluso se queda corta la frase. Se usa para compararla con otra de Bibiana Aido, ministra:

"Un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no puede ser un ser humano porque eso no tiene ninguna base científica".

No creo que estas palabras de la ministra Aido necesiten ser comparadas con las de Hitler, porque tienen fuerza por sí solas. Una fuerza nefasta. Lo que no tiene ninguna base científica, aunque sí seguramente una base para pizzas, es que una persona así -o quizá debiera decir un ser vivo- sea ministra de España. Como hacía tiempo que no dedicaba ningún epigrama a ningún miembro del gobierno, aquí va uno para la ministra:


Sin pudor ni disimulo
ventosean bien las vacas
y echan luego el cachirulo.
-La ministra suelta cacas
por la boca y por el culo-.

30 agosto 2009

Johnny Cash


Hizo tres conciertos, en dos cárceles de Estados Unidos y en una de Suecia. De uno de esos conciertos este "I walk the line", aunque empieza a cantar pasado un minuto y medio del video -lo digo por si alguien tiene prisa-.





Mm-mm-mm-mm
I keep a close watch on this heart of mine.
I keep my eyes wide open all the time.
I keep the ends out for the tie that binds.
Because you’re mine,
I walk the line.
Mm-mm-mm-mm
I find it very, very easy to be true.
I find myself alone when each day is through.
Yes, I’ll admit that I’m a fool for you.
Because you’re mine,
I walk the line.
Mm-mm-mm-mm
As sure as night is dark and day is light,
I keep you on my mind both day and night.
And happiness I’ve known proves that its right.
Because you’re mine,
I walk the line.
Mm-mm-mm-mm
You’ve got a way to keep me on your side.
You give me cause for love that I can’t hide.
For you, I know I’d even try to turn the tide.
Because you’re mine,
I walk the line.
Mm-mm-mm-mm
I keep a close watch on this heart of mine.
I keep my eyes wide open all the time.
I keep the ends out for the tie that binds.
Because you’re mine,
I walk the line.



Una parodia simpática de Elvis






En el album Zooropa de U2 ponía la voz en una de las canciones, que siempre me pareció de las mejores del disco -aunque en aquella época yo no sabía quién la cantaba-. Este es un video tributo a Johnny Cash con esa canción, "The wanderer"





I went out walking
Through streets paved with gold
Lifted some stones
Saw the skin and bones
Of a city without a soul
I went out walking
Under an atomic sky
Where the ground won't turn
And the rain it burns
Like the tears when I said goodbye

Yeah I went with nothing
Nothing but the thought of you
I went wandering

I went drifting
Through the capitals of tin
Where men can't walk
Or freely talk
And sons turn their fathers in
I stopped outside a church house
Where the citizens like to sit
They say they want the kingdom
But they don't want God in it

I went out riding
Down that old eight lane
I passed by a thousand signs
Looking for my own name

I went with nothing
But the thought you'd be there too
Looking for you

I went out there
In search of experience
To taste and to touch
And to feel as much
As a man can
Before he repents

I went out searching
Looking for one good man
A spirit who would not bend or break
Who would sit at his father's right hand
I went out walking
With a bible and a gun
The word of God lay heavy on my heart
I was sure I was the one
Now Jesus, don't you wait up
Jesus, I'll be home soon
Yeah I went out for the papers
Told her I'd be back by noon

Yeah I left with nothing
But the thought you'd be there too
Looking for you

Yeah I left with nothing
Nothing but the thought of you
I went wandering

29 agosto 2009

Semblanza de Lincoln

Breve semblanza de Lincoln escrita por Federico García Fernández para Ideal digital.




"TODOS los nombres se han grabado en el mármol de la Historia, pero sólo unos pocos sobreviven al olvido, la indiferencia o el desprecio. Sólo unos pocos, se siguen invocando con merecido orgullo y honra al cabo de los años, unos elegidos que siguen alimentando la voluntad y el espíritu de la gente con la herencia imperecedera de sus hechos y palabras.

Al cumplirse el segundo centenario de su nacimiento, quiero rendir tributo a la memoria de Abraham Lincoln, el inmortal presidente americano, tan invocado en los últimos tiempos, el 'honrado Abe', que se entregó a una sola ambición: luchar por el bienestar de su pueblo, manteniéndose fiel a los valores inquebrantables de la justicia y amor a la libertad. Desde los días anónimos de su infancia hasta los más solemnes de su presidencia, mantuvo inalterables estos elevados principios.

Lincoln es un ejemplo radiante de hombre hecho a sí mismo, el modelo más acabado de una América incipiente y libre donde toda voluntad bien dispuesta hallaba oportunidades de triunfo. Él, hijo de una muy modesta familia, nacido en una mísera cabaña de madera, en medio de un bosque de Kentucky, alcanzaría, con el tiempo, el más elevado cargo de la nación.

Al crecer en un ambiente hostil al estudio y el cultivo de la inteligencia, visitó la escuela el tiempo justo para aprender las reglas más elementales de la escritura y la aritmética. Toda su formación la obtuvo leyendo en medio de la rudeza de los bosques y de los ríos, rodeado de toscos labriegos y leñadores, en un territorio agreste donde aún se luchaba por establecer nuevas fronteras. Deseoso de ampliar sus horizontes, el joven Lincoln le robaba horas a los días y a las noches, llegando a aprender leyes y convertirse en jurista.

Durante la práctica de la abogacía, su honradez se hizo providencial. En los tribunales lo consideraban un tipo raro y único. Eso sí, insobornable ante la verdad. No tenía escribiente, ni biblioteca, ni registro, ni libros de caja. Las notas que tomaba podían aparecer en cualquier parte. Su sombrero, en el que Lincoln guardaba cartas y cheques, no tardaría en hacerse célebre.

Ejerció las funciones de abogado defensor en el tribunal ambulante que administraba justicia por las aldeas del estado de Illinois. Por ellas paseó su quijotesca y huesuda figura, y por ellas aventaría su raída levita y su noble corazón, haciéndose popular por su rectitud y la inimitable gracia con que contaba numerosas anécdotas a quien quisiera escucharlas.

Sin embargo, el resto de sus compatriotas no llegaría a conocerlo hasta la celebración de sus duelos oratorios con Stephen A. Douglas, candidato demócrata y político eminente. Con él debatiría públicamente el espinoso asunto de la esclavitud que, por entonces, dividía a la nación en dos bandos irreconciliables. Lincoln sangraba, hasta lo más hondo de su ser, con el sufrimiento de sus hermanos de color, y nunca cedió en su anhelo por liberarlos de tan infame opresión. «No he visto nunca a un hombre que, por su propio gusto, quisiera ser esclavo. Pensad, pues, si puede ser cosa buena lo que nadie quiere para sí». Esta frase improvisada, la consideró él su mejor y más corto discurso.

Si bien en esta contienda sería Douglas el que alcanzara, al fin, el puesto de senador, las palabras y acciones de Lincoln quedarían impresas a cincel en la memoria del pueblo de Norteamérica.

Aunque el problema de la esclavitud desgarraba su conciencia, lo que más temía Lincoln era la ruptura de la Unión, la segregación de los estados sudistas que amenazaban con separarse del Norte si un republicano antiesclavista era elegido presidente. Así, cuando Lincoln alcanza ese puesto, nueve estados del Sur se agrupan en los 'Estados Confederados', apoyados en una Constitución que mantenía la esclavitud. Aunque Lincoln se mostró conciliador con los rebeldes, el ansia separatista de éstos, unido al odio enconado por todas las afrentas que creían recibir del Norte a la tradición de sus instituciones, precipitó el inicio de las hostilidades. Tres años de guerra civil, supusieron el trance más doloroso de la vida política de Lincoln. Sólo la íntima fe en sus designios, y su elevado sentido de la ley y de la justicia, lo ayudaron a enfrentar aquellos días de tragedia. Su fortaleza fue puesta en juego. Soportó derrotas y deslealtades en medio de una terrible soledad. Hizo sucesivos llamamientos al Sur para que aceptaran una emancipación gradual de los negros e impedir, así, que éstos fuesen liberados por el fuego de las armas. Rehusaron su ofrecimiento y no le quedó otra alternativa que preservar, guardar y defender la Constitución hasta donde se lo permitieran las fuerzas, tal y como había jurado al tomar posesión del cargo. Luchó con amargura, obligado a combatir en una guerra que otros habían iniciado. Antes de comenzar las hostilidades, ya había declarado sus temores en el conocido discurso de 'La Casa Dividida', al afirmar sobre la nación que, «una cosa que se divide contra sí misma, no puede sostenerse. Espero que nuestra casa no se venga abajo, pero temo que se divida. Un estado en el que coexisten la libertad y la esclavitud, no puede perdurar».

Reconocido como uno de los más inspirados y eminentes oradores, nos ha legado abundantes y bellos testimonios de su elocuencia. Uno de sus discursos más citados, lo pronunció en el Cementerio Nacional de los Soldados de Gettysburg, Pensilvania, durante la Guerra Civil. Apenas duró dos o tres minutos, y, en sus breves frases, condensa sus ideas sobre la libertad y los principios de igualdad de los hombres, concluyendo con una de sus citas más recordadas: «Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparecerá de la Tierra».

Mediado el conflicto bélico, el 1 de enero de 1863, publicó la 'Proclama de Emancipación', convencido de iluminar, con ella, una página del libro de la Humanidad: la que desataba las cadenas de todos los negros que, inocentemente, habían sido ultrajados y oprimidos.

En los dolorosos años de la guerra, demostró ser "el padre Abraham" y, como tal, acudían a él largas comitivas de peticionarios, en su mayoría familiares de soldados condenados por faltas militares. Cercano al sentir de sus semejantes, profundo conocedor de los hombres y obligado a disputar una guerra terrible, anhelaba relegar en lo posible los sufrimientos que ésta causaba. Por ello, no vacilaba en conceder indultos a numerosos efectivos del ejército, acusados de deserción o cobardía. «No sabéis lo terrible que es ver morir a un hombre sabiendo que, con un trazo de nuestra firma, podemos salvarlo» confesaría. «Si Dios ha dado a un hombre unas piernas cobardes, ¿qué puede hacer el infeliz cuando ellas echan a correr y lo llevan consigo?» los disculpaba. Defendía, principalmente, a la gente joven, y lo fundamentaba así: «Creo que los jóvenes nos son más útiles sobre la tierra que debajo de ella».

A una mujer que había perdido sus cinco hijos en el campo de batalla, le escribió sin demora: «Ya sé lo débiles e ineficaces que serán cuantas palabras busque para tratar de consolarla en su inmenso dolor. Pero creo mi deber manifestar a usted el profundo agradecimiento de la República en cuya defensa murieron. Ruego a nuestro Padre celestial que se digne mitigar la angustia de su soledad y dejarle sólo la dulzura del recuerdo de los seres tan amados que ha perdido, al par que el legítimo orgullo que debe usted sentir por el costoso sacrificio que ha ofrecido en aras de la libertad. Suyo muy devoto y respetuosamente, A. Lincoln».

Al término de la guerra, abogó por la reconciliación del Norte y del Sur, sin que este deseo de armonía y unión bastaran para alejar de él a sus enemigos. La noche del 14 de abril de 1865, recién acabada la guerra, y apenas un mes después de ser reelegido por abrumadora mayoría para un segundo mandato, Lincoln había acudido al teatro junto a su esposa. Al tomar asiento en su palco, un actor con delirios sudistas, se aproximó por la espalda del presidente y le disparó un tiro a la cabeza. Herido de muerte, lo trasladaron a una casa enfrente del teatro. Nueve horas después, fallecía en aquel lecho extraño, como un caminante sin hogar, en la noche de Viernes Santo, dejando un aura sagrado en su rostro de Cristo yaciente. Pero, por encima de los hechos señalados en su cronología, lo que ha inmortalizado a Lincoln entre los grandes prohombres de la historia, ha sido el ejemplo perdurable de una vida en cuyas palabras y acciones latía un recto corazón y el soplo permanente de un elevado espíritu."



An American Trilogy - Elvis - con estrofas de la canción Dixie

Oh I wish I was in the land of cotton
Old times they are not forgotten
Look away, look away, look away dixieland
Oh I wish I was in dixie, away, away
In dixieland I take my stand to live and die in dixie
Cause dixieland, thats where I was born
Early lord one frosty morning
Look away, look away, look away dixieland

Glory, glory hallelujah
Glory, glory hallelujah
Glory, glory hallelujah
His truth is marching on

So hush little baby
Dont you cry
You know your daddys bound to die
But all my trials, lord will soon be over



Todas las fotografías de Lincoln en un vídeo

26 agosto 2009

La tolerancia

Al hilo de la entrada de Jesús éste ingenioso comentario, curiosamente de un socialista:

Sandro Pertini "De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco a uno que se haya quejado de los no fumadores."

Lewis: la Trinidad y la oración

C.S. Lewis en su libro Mero cristianismo:


“Lo que el cristiano dice en cuanto a Dios se ciñe justamente al mismo principio. El nivel humano es un nivel sencillo y un poco vacío. En el nivel humano una persona es un ser, y dos personas son dos seres separados, tal como en dos dimensiones (digamos en una hoja de papel) un cuadrado es una figura y dos cuadrados son dos figuras separadas. En el nivel divino todavía hallamos personalidades, pero allí las hallamos combinadas en nuevas formas que nosotros, que no vivimos en tal nivel no podemos imaginar. En la dimensión de Dios, por decirlo así, hallamos un ser que es tres personas al paso que permanece siendo un solo ser, tal como un cubo tiene seis cuadrados y permanece siendo un cubo. Por supuesto que no podemos concebir completamente un ser como éste, y lo mismo ocurriría si hubiéramos sido hechos para percibir sólo dos dimensiones en el espacio: nunca podríamos imaginarnos apropiadamente lo que es un cubo. Pero podríamos concebir una idea leve. Entonces, por primera vez en nuestras vidas, concebimos una idea positiva, así sea leve, de algo superpersonal, de algo que es más que una persona. Es algo que nunca podríamos habernos imaginado y que, sin embargo, una vez que se nos ha hablado de ello, uno siente como si podríamos haber sido capaces de imaginárnoslo, pues encaja con todas las cosas que ya conocemos.

Pero puede ser que alguien pregunte: “Si no podemos imaginarnos un ser tripersonal, ¿qué provecho se saca se hablar de Él?” Bueno, ninguno. Pero lo que importa es ser arrastrado hacia esa vida tripersonal, y eso puede empezar en cualquier momento, esta misma noche, si así lo queremos.

Lo que quiero decir es esto. Un común y sencillo cristiano se pone de rodillas para decir sus oraciones. Está tratando de entrar en contacto con Dios. Pero si él es cristiano sabe que lo que mueve a orar también es Dios: Dios que, por decirlo así, mora en su interior. Pero también sabe que todo su conocimiento real en cuanto a Dios le viene por medio de Cristo, el Hombre que era Dios. Sabe que Cristo está a su lado, ayudándole a orar, orando por él. Ves lo que está sucediendo. A Dios es a lo que está orando, y Dios es la meta que está tratando de alcanzar. Dios es también lo que está dentro de él y lo empuja; es el poder motivador. Dios es también el camino o puente a lo largo del cual es empujado para alcanzar la meta. Así que toda la vida triple del ser tripersonal está manifestándose allí en esa pequeña alcoba donde un hombre sencillo está formulando sus oraciones. El hombre está siendo capturado en la clase de vida más elevada, la que llamamos Zoé o vida espiritual; está siendo llevado por Dios a penetrar en Dios, mientras sigue siendo él mismo.”

19 agosto 2009

Fortunatissimo per verita!



He de confesar que soy de los de barbería tradicional, con peluqueros varones que no alberguen ninguna duda de su masculinidad y sin mucha tontería en el corte: a tijera y cortito, que no tenga que volver hasta que pasen tres o cuatro meses. Las peluquerías modernas en las que lo mismo te atiende una chica que un homosexual con un peinado extraño hacen que me sienta incómodo. Que me toque un marica -seré sincero a fuerza de ser políticamente incorrecto y estrecho de recto- no me gusta y lo descarto desde el principio. Encima que tengo que soltar dinero no voy a sentirme incómodo.

Que me toca una chica me gusta, claro, y cuando te cortan el pelo te entran ciertos escalofríos en la nuca que pueden hacer que te enamores. Si lo que hay frente al espejo es un señor calvo y con bigote, o un ancianito, esa idea del amor pasa rápido y uno comprende que el escalofrío es simplemente una reacción del cuerpo cuando te rozan en ciertas partes. Pero si lo que hay al otro lado del espejo es una chica guapa, ¡peligro!

Llamadme anticuado, retrógado o, si lo preferís, llamadme spiderman, lo que más os guste, pero yo me corto el pelo en las barberías de toda la vida -o en sus herederas, que las hay-. Y viendo el video -primero que pego en el blog- del barbero de Sevilla, con la Giralda al fondo del escenario, me ha recordado la primera vez que me corté el pelo en Sevilla. Era yo un joven impresionable y entré, sin mayor conocimiento, en una barbería de la calle Amor de Dios, donde está la Academia del Notariado en la que estudiaba. Se hallaba, me parece recordar, al lado de dos tiendas de pompas fúnebres que había curiosamente en la calle. Al menos creo que eran dos, lo mismo era la misma que tenía varias sucursales -ya se sabe que es en el centro de las ciudades donde suele habitar el mayor número de ancianos-.

Me atendió un señor alto y con un aire un tanto siniestro que pensé que bien podría ejercer de enterrador, y me hizo preguntarme si no me había confundido y había entrado en una de las funerarias. Al ver los sillones y los espejos típicos de las peluquerías me quedé tranquilo. No obstante comprobé, por si acaso, si el peluquero se reflejaba en los espejos como yo. Hubo suerte. Realmente era joven, pero como yo lo era mucho más y los peluqueros tienen ese aire entre autoritario y de perdonavidas que te da el manejar navajas y tijeras tan cerca de los puntos vitales de los demás, me parecía todo un señor -o un capo de la mafia-.

A mitad del asunto, cuando yo era más vulnerable -ya me había quitado las gafas y no podía vigilar en condiciones las maniobras del siniestro peluquero- entró en la peluquería el jefe. Otro peluquero mayor y que mi corta vista me llevó a elucubrar que los dueños de la funeraria eran los peluqueros, y que de allí saldría con los pies por delante. Seguramente la peluquería sería la manera con la que ganaban clientes para el otro negocio. Cogérían a un topo despistado como yo y cuando menos se lo esperaba un cortecito desafortunado y al otro barrio. O en este caso a la acera de enfrente -¡Qué de connotaciones siniestras!- Gracias a Dios no sucedió nada de eso, mis temores se vieron disipados después de pagar, cuando pude salir a la calle y comprobé que los locales de pompas fúnebres seguían al otro lado de la calle y yo podía caminar libremente.

Al tiempo vi en un programa de la tele que entrevistaban al peluquero jefe. Ya no me pareció tan fúnebre aquél señor. Y curiosamente era el speaker del Betis que además de peluquero y animador del campo de fútbol, es escritor y compositor. En el enlace podréis ver su foto y algunos datos más. Tan sólo deciros que ahora tengo una maquinilla de cortar el pelo que uso cuando no puedo ir a mi peluquero habitual. Ya no experimento más...

LARGO AL FACTOTUM

Largo al factotum della citta.
Largo! La la la la la la la LA!

Presto a bottega che l'alba e gia.
Presto! La la la la la la la LA!

Ah, che bel vivere, che bel piacere (che bel piacere)
per un barbiere di qualita! (di qualita!)

Ah, bravo Figaro!
Bravo, bravissimo!
Bravo! La la la la la la la LA!

Fortunatissimo per verita!
Bravo!
La la la la la la la LA!
Fortunatissimo per verita!
Fortunatissimo per verita!
La la la la, la la la la, la la la la la la la LA!

Pronto a far tutto, la notte e il giorno
sempre d'intorno in giro sta.
Miglior cuccagna per un barbiere,
vita piu nobile, no, non si da.
La la la la la la la la la la la la la!

Rasori e pettini
lancette e forbici,
al mio comando
tutto qui sta.

Lancette e forbici
rasori e pettini,
al mio comando
tutto qui sta.

V'e la risorsa,
poi, de mestiere
colla donnetta... col cavaliere...
colla donnetta... la la li la la la la la
col cavaliere... la la li la la la la la la la LA!!!

Ah, che bel vivere, che bel piacere (che bel piacere)
per un barbiere di qualita! (di qualita!)

Tutti mi chiedono, tutti mi vogliono,
donne, ragazzi, vecchi, fanciulle:
Qua la parruca... Presto la barba...
Qua la sanguigna... Presto il biglietto...
Tutto mi chiedono, tutti mi vogliono,
tutti mi chiedono, tutti mi vogliono,
Qua la parruca, presto la barba, presto il biglietto, ehi!

Figaro... Figaro... Figaro... Figaro...Figaro...
Figaro... Figaro... Figaro... Figaro...Figaro!!!

Ahime, (ahime) che furia!
Ahime, che folla!
Uno alla volta,
per carita! (per carita! per carita!)
Uno alla volta, uno alla volta,
uno alla volta, per carita!

Figaro! Son qua.
Ehi, Figaro! Son qua.

Figaro qua, Figaro la, Figaro qua, Figaro la,
Figaro su, Figaro giu, Figaro su, Figaro giu.

Pronto prontissimo son come il fumine:
sono il factotum della citta.
(della citta, della citta, della citta, della citta)

Ah, bravo Figaro! Bravo, bravissimo;
Ah, bravo Figaro! Bravo, bravissimo;
a te fortuna (a te fortuna, a te fortuna) non manchera.
Ah, bravo Figaro! Bravo, bravissimo;
Ah, bravo Figaro! Bravo, bravissimo;
a te fortuna (a te fortuna, a te fortuna) non manchera.
Sono il factotum della citta,
Sono il factotum della citta,
della citta, della citta,
Della citta!!!


03 agosto 2009

Un blanco perfecto

Se me ha pasado el verano y no voy a pisar la playa. ¡Imposible! A estas alturas uno debe ir ya bronceado y yo pasaría totalmente desapercibido si me pego desnudo a una pared recién encalada. Hasta sería posible que algún maníaco de los colores percibiera que mi blancura es aún más blanca que la de la cal. Mi piel dejaría oscuro al blanco nuclear y como se corriera la noticia me perseguirían los productores de detergentes para lavadoras porque las marujas les exigirían un “blanco Rictus” en sus prendas delicadas y ellos serían incapaces de obtenerlo.

Y eso es precisamente lo que me pasa a mí, que soy incapaz de obtener un tono bronceado en mi piel. Si hubiera una escala de color desde el grado 1, poco bronceado, hasta el 100, negro del congo, yo no llegaría al cero. En una ocasión, después de estar cuatro semanas al sol y mudar cinco veces de piel una chica me dijo que por fin empezaba a conseguir un poco de color, ahora mi blanco reluciente se había transformado en blanco cadáver. Y no me digáis que lo intente con los rayos uva. El otro día saltó la noticia de que han demostrado científicamente que las cabinas de rayos uva provocan cáncer. ¡Siempre he pensado que las cabinas son muy peligrosas! Al parecer muchos ratoncitos han muerto en esta investigación. No sé si habéis visto alguna vez a un ratón de laboratorio en una cabina, les crecen orejas de tanto escuchar.



Es curioso esto de la uva. Si te la tomas tal y como viene es sanísima, pero ya sea en rayos o exprimida en zumo puede ser letal. Uno podría morir de cáncer o de cirrosis. Pero yo no tomaría la uva ni siquiera en grano, por muy sano que sea. He comprobado que también es peligroso pues hay una alta probabilidad de atragantarse y palmarla. Estoy seguro de que existe alguna estadística nada despreciable de muertos por uva en fin de año.

Y si no puedo broncearme con rayos uva no me voy a arriesgar a hacerlo con cremas autobronceadoras. Eso hay que aplicarlo de manera uniforme y la uniformidad nunca ha sido mi fuerte. Los que me conocen saben que siempre he destacado por mis pintas estrafalarias. Después de aplicarme la crema podría parecer una cebra y uno nunca sabe cuándo va a aparecer un león por las inmediaciones. Hoy en día hay pirados para todo, y a un pirado se le conoce por el tipo de mascota: si tiene una iguana es un pirado tolerable, pero los que se dedican a criar leones o cocodrilos son pirados peligrosísimos. ¡Y qué decir de los que tienen boas! Llevo tiempo queriendo escribir algo sobre las boas y lo tiesas que se ponen por las mañanas, pero ya lo haré otro día.

Hoy tan sólo quería llenar el vacío de tantos días sin escribiros nada y explicaros porque no piso la playa. Y no, no es que me den miedo las mujeres casi desnudas que se tumban en la arena y se pasan el día entero allí, sin hacer nada, y sobre todo, sin hacerme caso. Y aunque a eso ya estoy acostumbrado nunca lo entenderé: ¡Las horas muertas sin hacer nada, tumbadas al sol! Si quieren pasar de mí lo entiendo, no se lo reprocharía ni les guardaría rencor, pero ya podrían hacer algo positivo como sumas y alguna otra operación aritmética. Pero si de verdad no voy a la playa es porque tengo miedo de quitarme la camiseta y que los ociosos que se pasan allí el verano en busca de alguna diversión descubran el “tiro al blanco”. Tendría que estar corriendo hasta que se hiciera de noche, momento que aprovecharía el alcalde de la localidad para utilizarme de farola. Y es que el tono blanco de mi piel hasta tiene luz propia. De hecho la única vez que me tocó una mujer fue en un viaje nocturno en autobús, buscando el interruptor para apagarme...

Y también lo hago por vosotros. Si voy a la playa sería por aquí cerquita, en Cádiz o Huelva, y ya conocemos la proximidad de la base militar de Rota. Algún bombardero antes de aterrizar, desde esos diez mil metros de altura –que no sé en pies cuánto será, pero espero que sea en pies aseaditos que no huelan mucho- atisbaría en la playa un “blanco perfecto” y acabaría liándola. No me quiero sentir responsable de una catástrofe así. Es más, ni siquiera me gustaría estar allí cuando suceda, no sentiría las piernas y entonces me sentiría como Rambo, y seguro que a Rambo si que le harían algo más de caso las chicas que toman el sol en la playa. Y no queremos que por confundirme con él me hicieran caso, eso sería como alterar el orden cósmico y no sabemos qué podría suceder entonces...