26 agosto 2009

Lewis: la Trinidad y la oración

C.S. Lewis en su libro Mero cristianismo:


“Lo que el cristiano dice en cuanto a Dios se ciñe justamente al mismo principio. El nivel humano es un nivel sencillo y un poco vacío. En el nivel humano una persona es un ser, y dos personas son dos seres separados, tal como en dos dimensiones (digamos en una hoja de papel) un cuadrado es una figura y dos cuadrados son dos figuras separadas. En el nivel divino todavía hallamos personalidades, pero allí las hallamos combinadas en nuevas formas que nosotros, que no vivimos en tal nivel no podemos imaginar. En la dimensión de Dios, por decirlo así, hallamos un ser que es tres personas al paso que permanece siendo un solo ser, tal como un cubo tiene seis cuadrados y permanece siendo un cubo. Por supuesto que no podemos concebir completamente un ser como éste, y lo mismo ocurriría si hubiéramos sido hechos para percibir sólo dos dimensiones en el espacio: nunca podríamos imaginarnos apropiadamente lo que es un cubo. Pero podríamos concebir una idea leve. Entonces, por primera vez en nuestras vidas, concebimos una idea positiva, así sea leve, de algo superpersonal, de algo que es más que una persona. Es algo que nunca podríamos habernos imaginado y que, sin embargo, una vez que se nos ha hablado de ello, uno siente como si podríamos haber sido capaces de imaginárnoslo, pues encaja con todas las cosas que ya conocemos.

Pero puede ser que alguien pregunte: “Si no podemos imaginarnos un ser tripersonal, ¿qué provecho se saca se hablar de Él?” Bueno, ninguno. Pero lo que importa es ser arrastrado hacia esa vida tripersonal, y eso puede empezar en cualquier momento, esta misma noche, si así lo queremos.

Lo que quiero decir es esto. Un común y sencillo cristiano se pone de rodillas para decir sus oraciones. Está tratando de entrar en contacto con Dios. Pero si él es cristiano sabe que lo que mueve a orar también es Dios: Dios que, por decirlo así, mora en su interior. Pero también sabe que todo su conocimiento real en cuanto a Dios le viene por medio de Cristo, el Hombre que era Dios. Sabe que Cristo está a su lado, ayudándole a orar, orando por él. Ves lo que está sucediendo. A Dios es a lo que está orando, y Dios es la meta que está tratando de alcanzar. Dios es también lo que está dentro de él y lo empuja; es el poder motivador. Dios es también el camino o puente a lo largo del cual es empujado para alcanzar la meta. Así que toda la vida triple del ser tripersonal está manifestándose allí en esa pequeña alcoba donde un hombre sencillo está formulando sus oraciones. El hombre está siendo capturado en la clase de vida más elevada, la que llamamos Zoé o vida espiritual; está siendo llevado por Dios a penetrar en Dios, mientras sigue siendo él mismo.”

6 comentarios:

GKCh dijo...

Hola, Ric:
Hoy estás superactivo y verte tan 'metido en harina' me alegra sobremanera, porque: 1) indica que va bien la conexión al internete ;) y 2) porque nos traes hoy un texto magnífico, impagable, ejemplar, tan místico y tan claro, al mismo tiempo, a pesar de hablar del misterio de la Trinidad y de la oración (en o con Dios, y hacia Dios), que me lo voy a copiar, con tu permiso, para guardarlo en sitio preferente. Lewis, como Chesterton, es otra de mis debilidades, aunque conozco menos sus obras. Ya sólo su vida y su testimonio de Fe, o de deslumbramiento ante Dios, merecen toda mi atención. He aprendido mucho leyendo el fragmento que nos has dejado, y creo que invita muy bien a meditar el tema e invita a orar, a sentir a Dios, a Cristo, de otra forma. Qué corazón más humano, el de Lewis, y qué mente la suya. ¡Bravo, Ric! Me ha encantado leerlo.

Un gran abrazo, Ric, esperando vernos algún día, tal vez en un lugar que se llame "Rick's Café"...

GKCh dijo...

Una penúltima apostilla:

En nombre de Elisa, gracias por tu amable comentario y el poema de Rilke, has dado en el clavo una vez más: Chesterton, Lewis, Rilke... Caviar literario, y humano, amigo: ¿hay algo en lo que no coincidamos o que no nos guste a los tres?

Gracias por enlazar el 'vuelo del pájaro azul' y la versión en WordPress de H, G y F.
¡Eres un amigo, Ric!
Tienes abierta las puertas de nuestra casa (o las ventanas, o la chimenea, aunque no tenemos), cuando quieras.

Elisa te manda besos, con su afecto, y yo celebro que nos hayamos "tropezado" en el camino...

:) :) :)

Militos dijo...

Rictus: no conocía este texto de Lewis y me ha dejado impresionada su manera de acercar la Trinidad a nuestra mente obtusa. Lo de las caras del cubo está muy bien.
Como GKCh me lo voy a guardar para darlo a conocer algun día.
Un beso Rictus, gracias por dejarte ver

Rictus Morte dijo...

Pues os recomiendo a los dos que os leáis el libro. Comienza con la deducción, primero de la Ley Natural, y luego de la existencia de Dios, partiendo de la naturaleza y no de revelaciones. Luego continúa con un estudio del cristianismo. Aporta grandes ideas a la hora de explicar a los demás nuestra fe. Yo lo cogí una mañana en la biblioteca y me lo leí en ese día. Me aborvió.

Pero ya que estoy de recomendaciones os hago otra. Un libro delicioso para hacer oración que cautiva de manera sobrenatural; lo sucede que es muy difícil encontrarlo en español. En inglés, alemán o francés se está reeditando. Es de Gabrielle Bossis, francesa, y se titula "El y yo". Ésta es la dirección de la búsqueda en iberlibro si os interesa: http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=Gabrielle+Bossis&sortby=3&sts=t&x=83&y=9

No sé poner un link, vaya. En español no lo encontraréis porque yo compré los tres que había...
Un abrazo a los dos

Militos dijo...

Oye y ¿por qué nos dejas con la miel en los labios, después de llevarte tú los tres? Eso no se hace. El título del libro ya me subyuga: "Él y yo", no hacen falta más palabras.
Un beso

Rictus Morte dijo...

Hace tiempo que los compré. Desde entonces entro de vez en cuando y miro por si hay alguna librería que ha puesto otro ejemplar de segunda mano a la venta, pero nada. Lo único que he visto es un libro titulado "Horas santas de Él y yo" y creo que es lo mismo, pero lo vendían por una burrada cuando sólo me habían costado unos doce euros los primeros.

A ver si un día copio algunos textos del libro para que la miel de los labios entre un poco en el alma. Un beso