03 agosto 2009

Un blanco perfecto

Se me ha pasado el verano y no voy a pisar la playa. ¡Imposible! A estas alturas uno debe ir ya bronceado y yo pasaría totalmente desapercibido si me pego desnudo a una pared recién encalada. Hasta sería posible que algún maníaco de los colores percibiera que mi blancura es aún más blanca que la de la cal. Mi piel dejaría oscuro al blanco nuclear y como se corriera la noticia me perseguirían los productores de detergentes para lavadoras porque las marujas les exigirían un “blanco Rictus” en sus prendas delicadas y ellos serían incapaces de obtenerlo.

Y eso es precisamente lo que me pasa a mí, que soy incapaz de obtener un tono bronceado en mi piel. Si hubiera una escala de color desde el grado 1, poco bronceado, hasta el 100, negro del congo, yo no llegaría al cero. En una ocasión, después de estar cuatro semanas al sol y mudar cinco veces de piel una chica me dijo que por fin empezaba a conseguir un poco de color, ahora mi blanco reluciente se había transformado en blanco cadáver. Y no me digáis que lo intente con los rayos uva. El otro día saltó la noticia de que han demostrado científicamente que las cabinas de rayos uva provocan cáncer. ¡Siempre he pensado que las cabinas son muy peligrosas! Al parecer muchos ratoncitos han muerto en esta investigación. No sé si habéis visto alguna vez a un ratón de laboratorio en una cabina, les crecen orejas de tanto escuchar.



Es curioso esto de la uva. Si te la tomas tal y como viene es sanísima, pero ya sea en rayos o exprimida en zumo puede ser letal. Uno podría morir de cáncer o de cirrosis. Pero yo no tomaría la uva ni siquiera en grano, por muy sano que sea. He comprobado que también es peligroso pues hay una alta probabilidad de atragantarse y palmarla. Estoy seguro de que existe alguna estadística nada despreciable de muertos por uva en fin de año.

Y si no puedo broncearme con rayos uva no me voy a arriesgar a hacerlo con cremas autobronceadoras. Eso hay que aplicarlo de manera uniforme y la uniformidad nunca ha sido mi fuerte. Los que me conocen saben que siempre he destacado por mis pintas estrafalarias. Después de aplicarme la crema podría parecer una cebra y uno nunca sabe cuándo va a aparecer un león por las inmediaciones. Hoy en día hay pirados para todo, y a un pirado se le conoce por el tipo de mascota: si tiene una iguana es un pirado tolerable, pero los que se dedican a criar leones o cocodrilos son pirados peligrosísimos. ¡Y qué decir de los que tienen boas! Llevo tiempo queriendo escribir algo sobre las boas y lo tiesas que se ponen por las mañanas, pero ya lo haré otro día.

Hoy tan sólo quería llenar el vacío de tantos días sin escribiros nada y explicaros porque no piso la playa. Y no, no es que me den miedo las mujeres casi desnudas que se tumban en la arena y se pasan el día entero allí, sin hacer nada, y sobre todo, sin hacerme caso. Y aunque a eso ya estoy acostumbrado nunca lo entenderé: ¡Las horas muertas sin hacer nada, tumbadas al sol! Si quieren pasar de mí lo entiendo, no se lo reprocharía ni les guardaría rencor, pero ya podrían hacer algo positivo como sumas y alguna otra operación aritmética. Pero si de verdad no voy a la playa es porque tengo miedo de quitarme la camiseta y que los ociosos que se pasan allí el verano en busca de alguna diversión descubran el “tiro al blanco”. Tendría que estar corriendo hasta que se hiciera de noche, momento que aprovecharía el alcalde de la localidad para utilizarme de farola. Y es que el tono blanco de mi piel hasta tiene luz propia. De hecho la única vez que me tocó una mujer fue en un viaje nocturno en autobús, buscando el interruptor para apagarme...

Y también lo hago por vosotros. Si voy a la playa sería por aquí cerquita, en Cádiz o Huelva, y ya conocemos la proximidad de la base militar de Rota. Algún bombardero antes de aterrizar, desde esos diez mil metros de altura –que no sé en pies cuánto será, pero espero que sea en pies aseaditos que no huelan mucho- atisbaría en la playa un “blanco perfecto” y acabaría liándola. No me quiero sentir responsable de una catástrofe así. Es más, ni siquiera me gustaría estar allí cuando suceda, no sentiría las piernas y entonces me sentiría como Rambo, y seguro que a Rambo si que le harían algo más de caso las chicas que toman el sol en la playa. Y no queremos que por confundirme con él me hicieran caso, eso sería como alterar el orden cósmico y no sabemos qué podría suceder entonces...

7 comentarios:

Aprendiz dijo...

Que manera de hablar de mil cosas todas relacionadas con el mismo tema...

Yo te entiendo, mi piel también es de un blanco nuclear, pero ya me da igual, si voy a la playa uso protección 40, así me evito el parecer un cangrejo, no poder dormir por las noches del escozor, el mudar la piel y correr el riesgo de padecer cáncer... Aunque tengo que decir que he conseguido un poco de colorcillo!!

En fin, qué más da, en otra época se llevaba de moda nuestra piel, y todas las modas vuelven! :)

Saludos

GKCh dijo...

Muy bueno, Ric.

Ya me lo decían a mí cuando iba a veranear a Murcia, a la Manga del Mar Menor: "Vienes como blanco y te vas a ir piel roja...", jejeje.

Un abrazo veraniego, bético de pro

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pues yo me pongo moreno con tomar el sol veinte minutos y nunca me quemo. Pero no me gusta estar nada estar moreno.

En fin, "Cuentan de un sabio que un día..."

Lupiáñez dijo...

En fin, unos tienen la piel color blanco lechoso, otros color oscura, otros negra y otros amarillenta... es lo bonito de la diversidad. Lo que no me explico es porque no somos de otros colores. No sé, gente roja, verde, rosa, fuscia, o color grosella -que yo siempre he creído que era una fruta.

Además, resulta curioso que suele gustar lo que no abunda. En África las mujeres más pudientes se dan tratamientos para aclararse la piel. Y pasa lo mismo con las tallas, allí gustan más rubbenianas que aquí.

Por lo demás, piensa que tú haces una función muy importante. De tus múltiples mails no he podido dejar de percibir que no te describes como muy atractivo, más bien lo opuesto. Y yo creo que los feos tenemos una función muy importante a realizar: establecemos las pautas, los parámetros, las condiciones físicas que a la gente suelen disgustarle. Sin nosotros los guapos perderían todo su valor.

Un abrazo

Rictus Morte dijo...

Lupiáñez ser un parámetro, un punto de referencia, es asunto serio y compensa cualquier otra frustración...

Anónimo dijo...

Jajajaja que hijos de puta que son... todos!!! que es este, el blog de los desquisiados que hablan boludeces sin parar???? ja pensar que los rayos UVA y las uvas (frutas) es lo mismo... Son unos idiotas!!!

Rictus Morte dijo...

Anónimo, bienvenido. Sí, aquí se escriben muchas tonterías, algunas serias y otras graciosas, como tu comentario. Eso sí que es gracioso, porque todos los que han leído la entrada han entendido perfectamente que una uva no es un rayo UVA, pues conocen los dobles sentidos del lenguaje.

En cambio, el único que de manera anónima se ha atrevido a insultar al resto es el que no ha entendido nada, y es que la ignorancia es muy atrevida, pero en su caso, "desquisiada".

Así que permítanos reirnos de su comentario, que no de usted, por eso de la caridad.