13 junio 2010

Historias del SAE

Desde que estoy trabajando en un Servicio Andaluz de Empleo -en el Inem nacional- me doy cuenta de lo inútil que resultan gran cantidad de funcionarios, entre ellos yo. Y no porque esos funcionarios sean inútiles, sino porque son inútiles los servicios en que trabajan.

A mí me llegaron a decir, que como no había trabajo, lo único que podíamos hacer era tratar a los usuarios del SAE -que en las instrucciones llaman "clientes"- con simpatía y caridad. Me dio risa que en la Junta de Andalucía se emplease el término caridad. Pensé en ese momento que éstos eran capaces de vaciarlo rápidamente de contenido, como hicieron con la solidaridad, sino fuera por lo anclada que está la caridad en las manos de Dios.

Pero eso ya lo hacía yo. Tratar a los demás con caridad es fundamental en la moral de un cristiano. Y yo procuro no sólo tratar bien a "los clientes", sino reírme con ellos. Aunque a veces son tan surrealistas que no puedo evitar reírme de ellos -algo muy poco caritativo-.

Así una vez llegó un chico, el primero de la mañana, y se sentó en mi mesa. Venía a apuntarse al paro. Sacó una carpeta y de esa carpeta salió una cucaracha que se le pasaría desapercibida. Se la señalé y le pregunté:
- ¿También viene a apuntarse al paro?
Él me miró extrañado porque no se había fijado en el animalito, pero cuando lo vio dijo que eso nunca le había pasado. Y lo aplastó con sus dedos. Como no sabía qué hacer con el bicho muerto se quedó con él en la mano, y la mano en alto, y me dijo:
- Luego lo tiro.
Le tuve que acercar una papelera.

El otro día vino otra usuaria que quería apuntarse a un curso, pero que no paraba de ir de un sitio a otro. Que si en Andalucía Orienta le decían que lo mirase en internet. Que internet que viniera a la oficina, que en la oficina le decían que tenía que echar la solicitud en la entidad que impartía el curso... Así que le dije:
- Es que en la Junta no gusta que haya parados, así que os tienen dando vueltas.
Nos reímos los dos.

Y por contaros otra anécdota, una gitana que venía con su hija de veinte añitos me relataba sus penas. Que tenía que tirar ella sola y sin ayudas de los cinco niños -cuatro suyos y otro, el de la niña de veinte añitos-. Y hablando y riendo empezó a decirme lo simpático que yo era, y lo bien colocado que estaba. Y luego lo guapa que era su niña -lo que era cierto-, y qué iba a hacer la pobre con su churumbel. Y que tenía ya su aprobación para casarme con la niña. Así que le dije:
- En realidad, la niña es muy guapa, ella no es problema; pero no podría casarme con ella, hay un inconveniente grande.
- ¿Cual? -preguntó la madre.
- La simpática suegra- respondí, y la gitana, que no lo entendía, se quedó pensativa, mientras la niña se empezó a reir:
- Mamá, ¡tú!
- ¡Pero muchacho, si ya te he dicho que para mí no es ningún problema, que tienes mi bendición!

6 comentarios:

Joaquín dijo...

Hola, Rictus, la próxima vez que pases por Sevilla, estás invitado a una cerveza (o dos).

Ponme un mail si quieres:

majaopublico [arroba] gmail.com

FRAN dijo...

Qué buen post, amigo Ric.

Me alegro de que hayas escrito dos tan seguidos. Éste es buenísimo. La verdad es que tienes que conocer cada caso de risa... y de lágrima, también.

Me han gustado mucho las tres anécdotas. Lo de la cucaracha parece como de relato de Kafka. Y ten cuidado que lo mismo un día sales casado de esa oficina.

Un fuerte abrazo

Rictus Morte dijo...

De acuerdo Joaquín, acepto esa invitación a dos cervezas... Mi email es igual, rictusmorte, la arrobita y gmail.com

Fran, cuando me dijeron el destino la gente me decía que era el peor sitio para trabajar. Nadie lo quiere. En cambio es bastante gratificamente.

Primero porque puedes atender bien a la gente que se encuentra en mala situación. Y después de aclararles siempre que no van a tener muchas opciones de encontrar trabajo a través del SAE, procuro no engañar a nadie, procuro siempre bromear con ellos y se hace muy ameno el trato.

Por otro, si tienes la suerte de tener unoc compañeros como los míos, te partes de risa. A veces pienso que estoy en una comedia. Si esto es trabajar... Los malos ratos nos lo da el mal funcionamiento de la Junta. Empleamos una barbaridad de tiempo en trámites tonto, para pedir por ejemplo un día de asuntos propios o para justificar que has ido al médico.

Ya contaré más anécdotas, como esa que me refirió mi jefe, de cómo la Junta había organizado un curso de cerrajeros, y a un avispado alumno lo pilló la policía abriendo la cerradura de una casa para robarla. Eso sí que es kafkiano.

Un abrazo

Monsieur de Sans-Foy dijo...

El sentido del humor no te arregla la vida, pero mantiene tu dignidad cuando todo parece hundirse.
Y si haces reír a los demás, con la que está cayendo... Eso es de nota.

Abrazos

Mesié

Al Neri dijo...

Pese a lo guapas que son las gitanas, casarse con una de ellas puede considerarse un deporte de alto riesgo.

Rictus Morte dijo...

Y yo nunca he presumido de ser alto...