12 enero 2013

Diario de una servilleta de tela


Querido diario

¡Qué orgullosa estoy de ser una señora servilleta! Bien doblada, con mis ribetes de ganchillo y esas iniciales bordadas con tanto primor.

        Y no como esas advenedizas servilletas de papel, tan vulgares que se tiran con desprecio luego de usarse. ¡Qué utilidad tan breve! En cambio yo puedo llevar el nudo bien alto, aun después de tener churretes de tomate. ¿Y esas manchas de vino que no acaban de desaparecer? Honor y blasón para mi estirpe son.

2 comentarios:

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Veo que sigues por aquí. Yo he vuelto, después de mucho tiempo. Saludos.

Rictus Morte dijo...

Más que seguir, Enrique, me arrastro moribundo. Da pena que esto se muera.
Pero por lo que he podido ver tú has vuelto de manera triunfal, a entrada diaria casi.
Un saludo