02 abril 2013

Diario de una taza de váter


Querido diario, 

estoy hasta el culo de ver desagradables bocas y narices que me escupen cada día, y ese oscuro pozo negro que suelta sus inmundicias en mis entrañas. Los únicos que me comprenden son los perrillos que se acercan a beber a mi seno.

Y es que yo quisiera ser una fuente primorosa de aguas cristalinas, con verdes juncos y nenúfares y cantarinas cascadas.

Pero algún día, algún día se postrarán los hombres de rodillas ante mí y me verán como lo que soy, una fuente primorosa de blanca porcelana. Y beberán a morro, como los perrillos que tanto alegran mi existencia. Y quien sabe, quizá les devuelva sorpresivamente alguno de sus regalitos...