02 abril 2013

Diario de una taza de váter


Querido diario, 

estoy hasta el culo de ver desagradables bocas y narices que me escupen cada día, y ese oscuro pozo negro que suelta sus inmundicias en mis entrañas. Los únicos que me comprenden son los perrillos que se acercan a beber a mi seno.

Y es que yo quisiera ser una fuente primorosa de aguas cristalinas, con verdes juncos y nenúfares y cantarinas cascadas.

Pero algún día, algún día se postrarán los hombres de rodillas ante mí y me verán como lo que soy, una fuente primorosa de blanca porcelana. Y beberán a morro, como los perrillos que tanto alegran mi existencia. Y quien sabe, quizá les devuelva sorpresivamente alguno de sus regalitos...

1 comentario:

Carlos de la Parra dijo...

Ingratitud excusadezca.
Una taza que perdió la poesía que recibe a través de las anacondas que ingresan a nadar, los sonidos de su ronco canto al deglutir las aguas dorados junto al alimento reprocesado.
Tanta compañía de humanos que practican lectura,y otros que se refugian ahí literalmente cagándose de miedo ante sus deudas.
Cumple tu función histórica y no provoques que la gente haga del cuerpo al aire libre.